Chulalongkorn Centenary Park

Parques inundables: el rol del espacio público en la gestión del agua

Publicado por Transecto Urbanismo el 01 de Mayo de 2020

Las constantes lluvias y fuertes tormentas revelan la importancia de considerar el agua en el diseño urbano de forma más elemental.

Cerca de la quinta parte de los países del mundo sufrirán problemas relacionados con el acceso al agua en 2040. Pero mientras algunas ciudades con estrés hídrico buscan formas sostenibles de gestionar el preciado recurso, otras experimentan un considerable aumento del nivel del mar y lluvias torrenciales que causan inundaciones. La capacidad de las ciudades de adaptar su infraestructura frente este nuevo contexto parece ir a una velocidad distinta a los cambios asociados al clima, no obstante, algunas iniciativas como los parques y plazas inundables abren una oportunidad para empezar a gestionar de manera sostenible uno de los recursos más importantes para la vida.

Agua. Un recurso esencial

El agua tiene un rol fundamental en la forma en que vivimos la ciudad y disfrutamos los espacios públicos, sin embargo, no es prioridad en los proyectos de diseño urbano que se desarrollan en la mayoría de nuestras ciudades.

Las constantes lluvias y fuertes tormentas que aumentan su intensidad gracias al cambio climático revelan la importancia de considerar el agua en el diseño urbano de forma más elemental. La infraestructura actual de nuestras ciudades no da abasto para sostener los niveles de precipitación a los que son sometidas.

En los últimos años, han ganado mayor interés e importancia prácticas para aprovechar el recurso hídrico de forma más eficiente sin interrumpir su ciclo natural y afectar los ecosistemas asociados a ellos. El Diseño Urbano Sensible al Agua es un modelo de planificación y diseño en el que se considera el ciclo natural del agua como parte de la dinámica del espacio urbano. Este concepto incluye una amplia gama de estrategias para la captura de aguas de lluvia, entre las que se encuentran los parques y espacios públicos inundables.

Los parques y plazas inundables se diferencian de otros espacios públicos en que están diseñados para ser inundados y aprovechar de forma más eficiente la cantidad de agua que reciben. Se transforma el problema en una oportunidad. Estos ayudan a mitigar el riesgo asociado a eventos hidrometeorológicos, a disminuir la contaminación de los cuerpos de agua y a reducir la escasez del recurso. Son una alternativa eficiente y sustentable para la ciudad, que integra los procesos naturales y ayuda a mantener el equilibrio que usualmente se ve afectado por el desarrollo urbano.

Inundaciones Mumbai

Inundaciones Mumbai, India – Julio 2019. Foto: Indranil Mukherjee / Agence France Presse – Getty Images.

Mitigación del riesgo

Los parques inundables proponen una nueva aproximación a las medidas de mitigación de riesgo. La interacción permanente entre la infraestructura ‘dura’ o poco permeable y la vegetación y los elementos ambientales, permite que el ciclo del agua funcione de forma más natural.

La mitigación del riesgo es una función fundamental de los parques inundables ya que estos pueden ser una pieza clave en el diseño de sistemas de alerta temprana, planes de evacuación y monitoreo ante posibles inundaciones o ante el aumento del caudal de los ríos.

Los modelos de captura varían dependiendo de las dimensiones y ubicación del espacio, el contexto, la cantidad y tipo de agua que reciben. Un beneficio de este modelo es que los parques inundables contribuyen en la reducción de costos de mantenimiento reciclando el agua de lluvia y permitiendo el flujo natural de los cursos de agua. Este aspecto también contribuye a reducir el calor en las ciudades y a aumentar el confort de los espacios públicos.

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Capturar y administrar el agua

Para almacenar el agua, estos espacios públicos requieren de grandes depósitos subterráneos que deben ser considerados y cuidadosamente estudiados durante el proceso de diseño y construcción, ya que en la mayoría de los casos es necesaria una intervención espacial significativa para la instalación de estas estructuras.

Los grandes tanques y depósitos guardan el agua que luego es reutilizada para el riego de plantas durante la época de sequía. En temporada de lluvia, los tanques y depósitos ayudan a drenar el agua en cantidades más controladas a través de los sistemas de drenaje formal de la ciudad, una vez que las lluvias han cesado. Todo esto es posible gracias a un sistema de válvulas. La tecnología puede contribuir también en la medición de los niveles de precipitación y acumulación de agua, aportando así un factor de inteligencia en la gestión de estos espacios.

Repensando espacios adaptables

El modelo de parques y plazas inundables es un referente innovador para el desarrollo de espacios públicos a lo largo de ríos y quebradas urbanas, especialmente en zonas con constantes eventos de precipitaciones e inundaciones, ya que ayudan a preservar la infraestructura y edificaciones cercanas reteniendo parte del agua que se acumula o, redirigiéndola estratégicamente a su cauce natural. Además, estos espacios contribuyen a proteger las fajas de los cauces de la expansión urbana y los asentamientos irregulares, integrándola también al sistema de espacios públicos de la ciudad y evitando que se conviertan en vertederos clandestinos o microbasurales.

El parque inundable La Marjal (San Juan, Alicante) es un referente importante sobre la adaptación de las ciudades al cambio climático. Esta infraestructura es capaz de retener hasta 45.000 metros cúbicos frente a una lluvia de alta intensidad, y posteriormente, derivar el caudal a la red de drenaje o a la depuradora para su reutilización. Asimismo, en tiempo de sequía, se utiliza como zona recreativa dotando de un valor social añadido a la función hidráulica. Para retener esta cantidad de agua de lluvia, el parque inundable cuenta con un vaso retenedor formado por un estanque que almacena habitualmente 6.674 metros cúbicos de agua regenerada procedente de las depuradoras de Alicante. Durante la lluvia, se inunda la zona de vegetación de la ribera adyacente hasta alcanzar su capacidad máxima.

Esta práctica no solo se ha desarrollado en contextos con precipitaciones frecuentes, sino también en ciudades con alto riesgo a quedarse sin fuentes naturales de agua. Tal es el caso de Santiago de Chile, una de las ciudades con los niveles más altos de estrés hídrico según un reciente reporte de las Naciones Unidas, donde se construye actualmente el Parque Inundable Víctor Jara o Zanjón de la Aguada.

Este espacio será el primer parque inundable de la ciudad. Una obra que en 2021 sumará 41 hectáreas de áreas verdes y espacios públicos a la capital. La vegetación actuará como una esponja, siendo capaz de retener una crecida de agua superior al nivel alcanzado de los que se tiene registro en los últimos 100 años. El Parque Inundable Víctor Jara aún se encuentra en etapa de construcción; conectará a 9 municipios y recibirá aguas de lluvias de 21 localidades diferentes.

Parque Inundable Víctor Jara

Parque Inundable Víctor Jara o Zanjón de la Agua, Santiago, Chile. Foto: Diseño Arquitectura.

Nuevas formas de proyectar y disfrutar el espacio público

Los parques inundables requieren de la conceptualización y diseño de espacios, equipamientos e infraestructura de forma creativa para aprovechar y dirigir el agua hacia el destino deseado. La principal aliada en este concepto es la gravedad. Un diseño que incluya desniveles que ayuden a transportar el agua hacia los lugares realmente inundables y de depósito es indispensable. Los parques inundables parten de un entendimiento tridimensional del espacio público, donde estos no son únicamente un plano horizontal en el espacio urbano, sino que cuentan con una serie de capas y niveles que pueden ser aprovechados para diferentes actividades.

El Parque Centenario de la Universidad de Chulalongkorn es un buen ejemplo de cómo el diseño inclinado del espacio colabora con la captura de agua. Bangkok es una ciudad que siempre ha tenido una relación muy estrecha con el agua. Sin embargo, el desarrollo urbano acelerado ha cubierto muchos de sus humedales y espacios vegetales con concreto, afectando drásticamente la forma en la que el agua fluye en la ciudad.

A través de un diseño de superficie inclinada donde predomina la vegetación local en un área total de 11 hectáreas -aproximadamente 11 campos de fútbol-, el Parque Centenario de la Universidad de Chulalongkorn sirve como un oasis en el medio del cemento y concreto que caracterizan a la ciudad de Bangkok. Inaugurado en 2017, sus grandes extensiones de vegetación, infraestructura, diseño y materialidad capturan el agua de lluvia y permiten almacenar hasta casi un millón de galones de agua que fluyen desde las calles cercanas a través de caminerías verdes y ciclovías. Esto ha ayudado a reducir el riesgo de inundación en las zonas aledañas y los niveles de calor generados por la actividad urbana.

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Otro referente significativo de este modelo es el Water Square Benthemplein en Rotterdam, donde las edificaciones que rodean la plaza recogen agua a través de una variedad de mecanismos de captura de lluvia que luego fluye hacia la plaza y los jardines que la conforman. Las caminerías y vías cercanas también tienen un rol fundamental, dirigiendo el agua que reciben hacia el parque a través de leves pendientes y canales superficiales. Con la acumulación del agua, los espacios duros de la plaza que se encuentran a desnivel, como la cancha y el anfiteatro, se llenan de agua y se transforman en lagunas que se integran espacial y funcionalmente con la dinámica y el mobiliario presente para ofrecer una segunda identidad al espacio público.

Después de su inauguración en 2013, Water Square Benthemplein se ha convertido en un símbolo del sector. Antes era un espacio residual entre edificaciones; ahora ofrece la oportunidad de aprovechar y disfrutar la ciudad de forma creativa, atrayendo turistas y personas interesadas en conocer el modelo.

Water Square Benthemplein

Fotos: Rotterdam Center for Resilient Delta Cities (izq) / Urbanisten (der).

Más beneficios implican mayor complejidad

Desafíos técnicos

Los elementos descritos aportan en la mitigación del riesgo, la reutilización del agua y el desarrollo sostenible de espacios públicos pero, mientras las lluvias aumenten de intensidad, la aplicación de estos mecanismos por sí solos será insuficiente. Además de ser extremadamente locales, los parques inundables tienen una capacidad límite de acumulación de agua. Por ello es importante elaborar estudios geotécnicos y de estabilidad y composición del suelo para asegurar que la construcción de un parque inundable no generará inconvenientes no previstos, bien sea por su peso o por la absorción de aguas subterráneas que comprometan la infraestructura y espacios de depósito.

Muchas firmas de arquitectura se han especializado en el diseño de edificaciones -viviendas, edificios de oficina y centros comerciales- que aprovechan el agua de lluvia dentro de sus propuestas, o que consideran crecidas de ríos como factores determinantes. A pesar de que el movimiento parece menos notorio en el ámbito de los espacios públicos, hay muchísimos referentes que pueden ser estudiados.

En el 2017, la Asociación Americana de Planificadores (EEUU) publicó una guía sobre los elementos indispensables para el aprovechamiento de aguas residuales y de lluvia de forma más práctica en espacios públicos. La guía hace una revisión general de los elementos relacionados a la implementación de diferentes prácticas, así como sus beneficios y niveles de complejidad.

Desafíos institucionales

Un factor importante es la coordinación entre diversos actores. Municipalidades, constructoras, técnicos, operadoras de servicios públicos (principalmente de agua), vecinos e instituciones relevantes deben ponerse de acuerdo, no solo para la ejecución sino también para la administración y mantenimiento de estos espacios.

Un aspecto fundamental en la gestión y mantenimiento es el financiamiento. La guía de la Asociación Americana de Planificadores (EEUU) plantea que el periodo de retorno de la inversión en este tipo de parques puede ser de hasta 15 años, además de la reducción de costos asociada a las pérdidas materiales y mantenimiento de la infraestructura debido a inundaciones que varían dependiendo del contexto urbano y los niveles de precipitación anual del lugar.

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) seleccionó el parque inundable La Marjal (San Juan, Alicante) como ejemplo de buena gobernanza en las ciudades.  Esta obra pionera en Europa es promovida por Aguas de Alicante y el Ayuntamiento de Alicante y fue inaugurada en 2015 para dar solución a los problemas de las inundaciones.

Parte de un plan mayor

Muchos de estos parques o intervenciones aparentemente aisladas de captura de agua están enmarcados en planes de macro de resiliencia y adaptación al cambio climático de las ciudades, como es el caso de Copenhague. El Enghaveparken es un parque propuesto para esta ciudad que pretende ser un espacio de encuentro en la temporada de sequía, pero que tiene la capacidad de recolectar hasta  24.000 metros cúbicos de agua de lluvia. Este parque, así como muchas otras prácticas e iniciativas propuestas para la ciudad escandinava, forma parte de un conglomerado de acciones para mitigar el riesgo y adaptar el estilo de vida de los ciudadanos a la intensificación de los eventos climáticos.

Es necesario diseñar estrategias de aprovechamiento de agua en las ciudades para reducir considerablemente los impactos negativos de las lluvias. Planes extensivos y políticas claras de adaptación al cambio climático que contemplen todas las variables posibles, desde detalles constructivos de las edificaciones, hasta la diversidad de funciones de los espacios públicos son cada vez más necesarios.

Foto de portada: World Landscape Architect.

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