¿Puede el ferry público ser una estrategia de regeneración urbana?

Publicado por Alexandra Paty el 01 de Julio de 2020

El servicio de ferry subsidiado por la ciudad navega por el Río Este y conecta cuatro municipios de NYC.

Crecí viendo como McDreamy iba de su casa a Seattle Grace en ferry. Su cabello batido por el viento, la chaqueta que me daba a entender que hacía frío y la mirada en el horizonte. Siempre creí que cuando la escena mostraba esa mirada intensa, McDreamy estaba pensando en Meredith… ya hoy sé que no. Él simplemente disfrutaba la experiencia de ir en ferry al trabajo y de la paz de ver al horizonte con el frío del viento en su cara. 

Lo supe cuando me monté por primera vez en el ferry en Nueva York para ir del trabajo a la casa.

La idea

Nueva York ha estado reclamando activamente sus bordes costeros para uso público desde la época de Bloomberg. Fue durante su gestión que el paseo marítimo tomó protagonismo por los esfuerzos del Departamento de Planificación. Este último, liderado por Amanda Burden, Jefe de la Comisión de Planificación, desarrolló el Plan Integral para el paseo marítimo con la subsecuente inclusión de un capítulo de regulaciones de zonificación para estas áreas. Cualquier cambio de uso de suelo que implique mayor densidad residencial o comercial activa mecanismos de creación de espacio público al borde del agua. Regulaciones a su diseño, uso y relación con el contexto están ampliamente especificados en el texto de zonificación de la ciudad, incluyendo la creación de muelles como puertos de ferrys.

Como muchas ciudades europeas, el agua fue un factor vital para la economía de la ciudad. Actualmente, como canales de transporte para los ciudadanos, son otra historia. Desde los sesentas los servicios de ferry han estado en decadencia o han sido sobrevalorados. Los ferrys privados suelen cobrar $35 por viaje, pero presentan poca frecuencia de salida y usualmente se dirigen a lugares turísticos o a sectores donde el viaje implica solo observar la ciudad desde el río. El único servicio de ferry público antes del 2010 y aún en vigencia es el ferry a Staten Island

Staten Island es el único municipio de la ciudad al que no se le puede llegar por el sistema de metro o tren. Aunque la isla cuenta con su propio metro, es necesario tomar el ferry en Battery Park, en el extremo sur de Manhattan, para poder acceder a ella. Su popularidad es alta ya que también permite pasar cerca de la Estatua de la Libertad y Governor’s Island sin costo alguno. Este ferry es administrado por la Autoridad Metropolitana de Transporte bajo el Gobierno del Estado de Nueva York.

NYC Ferry

Daniel Doctoroff, Alcalde Adjunto para el Desarrollo Económico durante el mandato del Alcalde Bloomberg, administraba en paralelo la organización sin fines de lucro NYC2012 Olympics, dedicada a preparar y gestionar la candidatura de la ciudad para las Olimpíadas del 2012. Entre las propuestas de transformación urbana estaba activar un servicio de ferry público que conectara las diversas locaciones olímpicas. La candidatura no rindió frutos pero, durante su gestión, Dan logró que la Corporación de Desarrollo Económico (NYCEDC) y el Departamento de Transporte (NYCDOT) de la ciudad realizaran un estudio de factibilidad, y posterior plan, para instaurar el servicio de transporte marítimo para los neoyorquinos.

Diversos muelles se han habilitado en las costas de Manhattan, Brooklyn, Queens y más recientemente en Bronx, para el servicio público de los ferrys. Los tickets se pueden comprar en persona, por taquilla, por dispositivos automatizados o teniendo la aplicación en el celular. El costo es $2.75, igual al costo de un viaje en el transporte de metro o bus de la ciudad. Sin embargo, una Metrocard con plan semanal o mensual no incluye el servicio de ferry. Aunque parezca paradójico, las instituciones que gestionan estos sistemas no son las mismas. El sistema de metro y autobuses es administrado por Tránsito para Nueva York (NYCT), parte de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) bajo la Gobernación del Estado de Nueva York. Por su parte, el ferry es administrado por Hornblower Cruises mediante contrato con NYCEDC, bajo la Alcaldía de la ciudad de Nueva York.

Los puertos están distribuidos a lo largo del East River y en Rockaway Beach. Las primeras dos líneas que se abrieron fueron la ruta de Wall Street, sur de Manhattan a Rockaway Beach, donde están ubicadas las playas populares durante el verano, junto a la línea del East River con múltiples paradas en Manhattan, Brooklyn y Queens. Actualmente seis líneas están en funcionamiento, dos adicionales en planificación y tres que operan solo en verano, con frecuencias de viaje que varían dependiendo de la línea. Por ejemplo, la ruta hacia Rockaway viaja cada hora, mientras que las líneas en el East River parten cada 20 o 30 minutos.

La experiencia

NYC Ferry navegando al frente al edificio American Cooper

La acogida de los ferrys ha sido sin precedentes. Según lo proyectado por las agencias, el uso del servicio acuático ha sido un 250% superior a lo que se esperaba con las proyecciones.

Foto: Alexandra Paty Díaz.

Es notorio cómo los peatones han empezado a activar calles en desuso y han generado a su vez punto de atracción en la ciudad. Sin embargo, recientes estudios han señalado que el sistema de ferry no favorece a las poblaciones de color e históricamente desasistidas. Un obstáculo es que el ticket de ferry no está incluido en una metrocard semanal o mensual, creando costos adicionales al presupuesto familiar.

Los usos de suelo que conecta el ferry también son un obstáculo para su desarrollo. Dado que históricamente las costas de Nueva York estaban dedicadas a la actividad industrial, no todo el borde costero tiene zonas residenciales y comerciales asentadas o zonas residenciales de bajos recursos. Por ejemplo, en Manhattan los muelles se encuentran a escasas cuadras de zonas residenciales de altos recursos o del centro financiero de Wall Street. En Brooklyn los muelles están localizados en Sunset Park, Williamsburg y Greenpoint, donde las zonas residenciales están alejadas o en construcción, y su asequibilidad está en cuestionamiento.

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El programa continúa en planificación y en constante actualización. Depende de la ciudad dirigir ese crecimiento escuchando a sus usuarios y también a los que no se sienten incluidos. No obstante, las ciudades ganan cuando cuentan con diferentes modos de transporte público. Nueva York seguirá aprendiendo de sus experiencias.

Reflexionando,  ¿en qué ciudad latinoamericana creen que un servicio público de ferry pueda sumar a su red de transporte?

Foto de portada: Alexandra Paty Díaz.