Las ciudades para el peatón son mejores sin puentes

Publicado por José Manuel Guzmán el 19 de Septiembre de 2021

Los conocidos como "puentes peatonales" son infraestructura para el automóvil, no para las personas.

Los puentes antipeatonales son parte de nuestra ciudad. En toda Latinoamérica estas estructuras aparecen como una respuesta a la violencia vial que viven los peatones en las calles. Se publicitan como soluciones que permitirán cruzar las avenidas de forma segura y facilitar la movilidad de la ciudad al no entorpecer el constante flujo vehicular; flujo que, se nos recuerda, es necesario para el funcionamiento de la ciudad.

El puente se construye, pero la situación no cambia: vemos personas que, en vez de usarlo, arriesgan sus vidas cruzando la calle. Flojera, falta de entendimiento de las normas, imprudencia, son algunas de las razones que nos decimos para explicarnos ese comportamiento, ¿por qué la gente sigue sin usar el puente?. Sin embargo, desde hace varios años muchas personas y organizaciones se están preguntando si el problema real no son los peatones sino, en cambio, el puente.

Puente Peatonal. Foto: Colectivo Ecologista Jalisco. Flickr.

Para profundizar en el tema, conversé con dos organizaciones mexicanas sobre los puentes y la necesidad de repensar su rol en nuestras ciudades: Liga Peatonal, una red nacional de organizaciones, expertos, activistas y colectivos que trabajan por ciudades para los peatones; y con Estrategia Misión Cero, una iniciativa mexicana para “generar un sistema vial más seguro y fomentar una sana convivencia en las calles”.

¿Por qué los puentes?

Todo empieza en el año 2014. Claudina de Gyves, cofundadora de Liga Peatonal, comenta que ese año empezaron a trabajar en el tema durante el 1º Congreso Nacional de Peatones. Nos cuenta:

“Es un tema que venimos trabajando prácticamente desde que se formó la organización. En este congreso se trabajó – tenemos un documento que es la carta mexicana de los derechos peatonales […], y en este documento que rige lo que la organización hace aparece el tema de puentes antipeatonales.”

De acuerdo con este documento, los puentes “son infraestructura para el automóvil y a la medida de éste, ya que le facilita su flujo continuo e impone un esfuerzo adicional a los peatones; no es infraestructura para las personas ni a escala de las personas”. Sergio Andrade-Ochoa, líder en Estrategia Misión Cero, coincide:

Nosotros le llamamos una sinergia catastrófica, porque hay dos mensajes contradictorios en el puente: al automovilista lo que le dice es esta vía es tuya, tú tienes aquí la prioridad, pisa el acelerador. Al peatón da muchísimos mensajes: a las mujeres les puede decir que este lugar es peligroso, a un hombre le puede decir me cuesta tiempo y esfuerzo, y a todas las demás poblaciones (niños, adultos mayores, personas con discapacidad) resultan algo muy poco intuitivo.

Para ambos, esta infraestructura prioriza a los vehículos por encima de las necesidades de las personas. Más que un puente peatonal, lo definen como un puente antipeatonal.

¿Puentes para quién? Foto: Estrategia Misión Cero. Facebook.

¿Cómo pueden ser antipeatonales si se suponen que están pensados para las personas?

Para entender si esta infraestructura está funcionando como se pensó inicialmente es necesario analizar los impactos que ha tenido en los lugares donde se ha instalado. Uno de los primeros puntos que aparece son los siniestros. “En los últimos 30-50 años no ha habido un estudio a gran escala que diga que estas cosas funcionan para la seguridad vial”, puntualiza Sergio. En un estudio realizado en Ciudad de México sobre puentes y seguridad vial, los resultados no son alentadores: 26.68% de los atropellos ocurrieron a 300 metros de los puentes peatonales en la ciudad.

Otro problema menos hablado es la calidad del entorno donde se instalan los puentes y las exigencias normativas que no se respetan para su instalación. Un trabajo realizado por Liga Peatonal en Chihuahua, encontró que el 43% de los puentes están ubicados en zonas de prioridad peatonal (es decir donde no deberían estar), un 33% duplican la distancia a recorrer para cruzar y 40% de los puentes peatonales con rampas no tienen acera.

Estos resultados siguen en línea con otros estudios (1, 2 y 3) que señalan la inseguridad de usar los puentes, el esfuerzo físico necesario para usarlos, las grandes distancias a recorrer, entre otros, como razones por la que los puentes terminan siendo infraestructuras que, a pesar de los motivos por lo que se construyen, no son útiles a los peatones.

Por último, un trabajo de ITDP México encontró que los puentes antipeatonales, como mínimo, pueden costar el doble de implementar un cruce seguro en la calle (USD 115.000 vs 61.000) y su mantenimiento es sumamente costoso.

Intervención frente a puente peatonal. Foto: Liga Peatonal. Facebook.

Si los puentes antipeatonales no sirven, ¿qué hacemos?

Parte del trabajo que realiza Liga Peatonal y Estrategia Misión Cero es promover en las autoridades el retiro de puentes y la construcción de cruces seguros. No obstante, el retiro de puentes es una solución compleja de implementar. “Muchas veces el presupuesto no alcanza, entonces si tú garantizas el cruce a nivel de calle van a tener su traslado seguro. El plus es quitar el puente”, comenta Sergio al respecto.

Retirar un puente tiene amplios desafíos. A pesar de que muchos gobiernos locales no cuentan con los recursos para retirarlos una vez se toma la decisión, la barrera más importante es la falta de capacidades para su retiro y la ausencia de instrumentos normativos y administrativos para lograrlo. Agrega Claudina:

Los desafíos tienen que ver con que no hay una expertise desarrollada dentro de los gobiernos sobre cómo se debe retirar un puente. Empezando porque retirar un puente cuesta dinero y estando en gobierno el gasto público se tiene que priorizar. Entonces ponderar el usar el dinero público para retirar una estructura que al final está ahí y a nadie le estorba es una gran barrera, porque hay muchas otras prioridades en la ciudad.

Otro punto clave es también convencer a la ciudadanía de retirar el puente. Nos comenta Sergio:

Las autoridades no van a dar un paso si el territorio donde se va a quitar el puente no está convencido. Lo primero que hicimos fue hablar con las personas para que nos contaran las vivencias […] Cuando tuvimos toda esta información: líneas de deseo, auditorías, cuanta gente cruzaba; al final lo que tuvo más peso fue la percepción de las personas. Gracias a eso se pudo retirar el puente y hacer un cruce a nivel.

Antes y después del retiro de un puente. Foto: Estrategia Misión Cero.

¿Qué cambios positivos tiene retirar un puente peatonal?

Al retirar un puente, son muchos los beneficios que esto trae a la ciudad. Revisando los impactos negativos que tienen los puentes, es fácil ver rápidamente varias de las mejoras que generan: reducción de la velocidad en la vía, cruces más seguros, menos siniestros viales, mejores condiciones de cruce para los peatones, entre otros.

Sin embargo, un beneficio importante que no es tan fácil de reconocer es el impacto en la imagen urbana de la ciudad. Claudina agrega que:

En algún momento alguien tuvo la idea de vender el concepto del puente como una infraestructura que servía para que las personas cruzaran pero que también a la vez servía para poner publicidad. Entonces los puentes en realidad se empezaron a instalar en las ciudades como una suerte de espectaculares o de estructuras donde colgar promoción de empresas privadas.”

Puente antipeatonal para publicidad. Foto: Olga Casas / El Heraldo de Juárez.

Pensando en una ciudad para el peatón

Los puentes antipeatonales son el resultado de una visión de ciudad que prioriza al automóvil sobre los peatones. Claudina comenta que “el puente no está diseñado en función de las necesidades de las personas que caminan. El puente está diseñado en función del modelo de desarrollo urbano que impone el paso de los vehículos motorizados y su velocidad”. Sergio coincide, agregando que “el mensaje que los puentes nos están dando son muy violentos, no generan empatía. Generalmente buscamos responsables sobre las personas, cuando realmente es el entorno. El entorno no está diseñado para las personas”.

En medio de la conversación con Claudina, me comentaba que los puentes peatonales fueron creados inicialmente para atravesar ríos, acantilados y accidentes geográficos. Pensar que la manera en que hemos diseñado las calles las han convertido en accidentes urbanos que sólo se pueden cruzar por medio de un puente, tiene que ser razón suficiente para exigir un cambio. La solución es clara: ¡abajo los puentes, arriba las personas!


Foto de portada: Nicanor Arenas. Flickr.

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