Ambiente

Reconversión de vertederos en parques urbanos: 5 casos

Reconversión de vertederos en parques urbanos: 5 casos

La rápida urbanización y el crecimiento económico han aumentado considerablemente el volumen de residuos sólidos que producen las ciudades. Su gestión es una de las principales preocupaciones de gobiernos locales y regionales, especialmente por la proliferación de vertederos abiertos que se traducen en grandes desafíos ambientales y sociales.

En las últimas décadas ha cobrado fuerza una nueva perspectiva sobre la eliminación de residuos. Si anteriormente eran considerados desperdicios sin valor, hoy día la economía circular está desafiando este paradigma aprovechando las propiedades emergentes de la deposición de desechos. En algunas ciudades se ha ido comprendiendo que los efectos nocivos que produce la urbanización pueden transformarse en oportunidades para conceder nuevos espacios de calidad para el disfrute de los ciudadanos.

Revisamos algunos casos en que antiguos vertederos fueron recuperados y transformados en parques urbanos.

Moravia – Medellín, Colombia 

Primero fue un terreno baldío que empezó a ocuparse en los 60’s por desplazados de todo el país y luego fue decretado relleno municipal a finales de los 70’s. Entre 1977- 1984 la montaña de basura superó los 30 metros de altura y una extensión de 7 hectáreas, pero contrario a las expectativas de las autoridades municipales, Moravia siguió recibiendo pobladores que se dedicaron, principalmente, a actividades de reciclaje.

Ante la consolidación de estos asentamientos en suelo inestable y a la continua exposición a gases tóxicos, Moravia fue declarado barrio de intervención especial y un problema de salud pública a atender con urgencia. Desde el año 2004 se ha ejecutado un plan de mejoramiento integral que a la fecha ha supuesto: reubicación de 800 familias, siembra de un jardín para la ciudad con más de 46 especies de plantas ornamentales, construcción de un Centro de Desarrollo Cultural y un corredor peatonal, mejoramiento de espacios públicos y fachadas aledañas.

Además de la recuperación del espacio y del embellecimiento del entorno, se han gestado diferentes proyectos de sostenibilidad y de formalización de cooperativas. Hoy día, el barrio recibe aproximadamente 3.000 turistas al año.

Moravia

Foto: Alcaldía de Medellín.

Fresh Kills – Nueva York, EEUU

Las 890 hectáreas del vertedero Fresh Kills recibió en los 50’s los residuos sólidos de 5 ciudades. Con una extensión que casi triplica al Central Park, era el vertedero más grande del mundo. Fue clausurado en 2001 a través del cierre paulatino de secciones. Posteriormente, el Departamento de Planificación de la Ciudad de Nueva York convocó a un concurso público internacional que resultó en un plan maestro diseñado por la firma de arquitectura Field Operations

El plan propone rescatar los tradicionales humedales, la topografía original y la fauna autóctona de este espacio, convirtiendo a Fresh Kills en un símbolo de rescate y renovación del paisaje en una de las ciudades más densamente pobladas. El parque no solo representará la oportunidad de estudiar el desarrollo de ecosistemas en un entorno urbano, sino que velará por la sostenibilidad de todas las actividades que albergue. Para ello dispondrá de 18 hectáreas de paneles solares y un sistema de conversión de residuos en gas natural para abastecer de electricidad a 2.000 viviendas de las zonas aledañas.

El parque albergará una diversidad de espacios públicos para distintas actividades y programas sociales, culturales, educativos y deportivos. Su construcción se realiza en diferentes fases que culminarán en el 2035. Fresh Kills pretende ser el parque verde más grande e importante de Nueva York del último siglo.

Fresh Kills Park

Foto: Fresh Kills Park.

Hiriya – Tel Aviv, Israel 

Entre 1952 y 1998 el cerro Hiriya funcionó como un vertedero que recibía aproximadamente 3.000 toneladas de residuos domésticos por día. La acumulación de desechos derivó en una montaña de 60 metros de altura compuesta por 25 millones de toneladas de residuos. Estos contaminaron los cursos de agua adyacentes, el agua subterránea, provocaron la acumulación de biogas tóxico y atrajeron centenares de aves que constituían un peligro para el funcionamiento del principal aeropuerto de Israel.

El Hiriya fue clausurado en 1998 e inició su proceso de descontaminación y recuperación. En 2004 se celebró un concurso internacional que derivó en un plan para proteger la vegetación a través de una capa de bioplástico. Esta impide que el metano que produce la basura llegue a la superficie. Para extraer el biogas acumulado se perforaron más de 80 pozos, lo cual permite utilizarlo como energía verde. 

El nuevo Parque Ariel Sharon, localizado en el antiguo vertedero, fue inaugurado en 2014 y culminará su construcción en 2020. Sus 800 hectáreas ofrecen diferentes senderos para actividades deportivas, estanques de agua, humedales, un zoológico, áreas de picnic, un centro de reciclaje y un anfiteatro con capacidad para 50.000 personas. El proyecto fue premiado por el Centro Europeo de Arquitectura en la categoría «Arquitectura del paisaje».

Hiriya Tel Aviv

Foto: Latz + Partner.

Park Mount Trashmore – Virginia, EE.UU

Ubicado en Virginia Beach, el Parque Mount Trashmore abrió sus puertas en 1974. Su creación consistió en la conversión de un vertedero abandonado conformado por una colina de desechos sólidos. La montaña de 90 metros de ancho por 275 metros de largo fue construida a partir de alineaciones de basura, no obstante, se debieron considerar varios factores ambientales: el olor del relleno sanitario, la contaminación de aguas subterráneas, el gas metano emitido por la descomposición de los desechos y la estabilidad del suelo. La basura y tierra limpia conforman los cimientos de esta montaña originalmente llamada Mount Rushmore (cambiada a Trashmore por aludir a trash y su significado de «basura» en inglés).

El parque abarca 165 hectáreas y alberga dos lagos, dos parques infantiles, una pista de skate, áreas de picnic, multicanchas, un jardín acuático, juegos infantiles y múltiples senderos para caminar de diferentes extensiones. Hoy día es el parque más frecuentado en Virginia, recibiendo alrededor de un millón de visitantes al año. Su pista de skate de fama mundial ha sido frecuentada por diversos skaters profesionales como Tony Hawk.

Park Mount Trashmore

Foto: Virginia Beach Parks & Recreation.

Jinkou – Wuhan, China

Inició sus actividades en 1989 y cerró en 2005 con una acumulación de 3 millones de metros cúbicos de basura. La contaminación del vertedero causó numerosos problemas ambientales dado los gases tóxicos que emanaba, así como la infiltración de líquidos y daños en el paisaje.

Su restauración inició luego del cierre logrando recuperar más de 50 hectáreas de terreno en las que se plantaron especies autóctonas. El gas residual del líquido de infiltración de residuos y la fermentación se recogen y procesan, y la colina de residuos se refuerza para evitar accidentes geológicos. Se han minimizado también los riesgos de explosiones y escapes de metano provocados por la acumulación de tóxicos.

Jinkou se ha convertido en una exposición de jardines logrados a través de la reforestación y de una restauración ecológica exhaustiva. El proyecto es uno de los pilares clave para que Wuhan se convierta en la ciudad jardín nacional. En efecto, fue premiado en 2015 por el C40 Cities Climate Leadership Group y con su inauguración se celebró la décima exposición internacional de flores y jardinería.

Jinkou, Wuhan

Foto: Guangzhou International Award for Urban Innovation.

Foto de portada: Pixabay.

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La amenaza de vivir sin agua

La amenaza de vivir sin agua

En julio del año pasado, el New York Times publicó una pieza sobre una creciente amenaza para las ciudades del mundo: quedarse sin agua. Según el artículo, 255 millones personas en el mundo viven actualmente en lo que se define como situación de estrés por agua o estrés hídrico. Los investigadores del World Resource Institute advierten que, de seguir al mismo ritmo, para el 2030 serán 470 millones de personas en 45 ciudades diferentes.

Que una ciudad o país esté en situación de estrés por agua quiere decir que su demanda actual es mayor a la capacidad existente del recurso, o cuando su dotación está limitada o afectada gravemente por la calidad del servicio. De los 17 países que se encuentran en esta condición, la mayoría son áridos. Sin embargo, los efectos del cambio climático han afectado los ciclos de lluvia y sequía que han permitido a muchas otras ciudades mantener el equilibrio.

El día cero

Varias ciudades ya se han enfrentado a su día cero: el día en el que sus reservas de agua se verían agotadas. Uno de los casos más conocidos es el de Ciudad del Cabo en Sudáfrica. A principios de 2018, durante la época de verano en el hemisferio sur, los oficiales de la ciudad advirtieron que contaban con tan solo unas cuantas semanas para consumir todas sus fuentes de agua.

A partir de allí, la ciudad estableció estrictos planes de racionamiento y manejo del agua. Instalaron dispensadores de desinfectante de manos en los baños y cerraron las llaves de los lavamanos, limitaron la cantidad de agua que una persona podía consumir diariamente a 50 litros, entre otros. Todo esto junto a una fuerte campaña de concientización que ayudó a visibilizar el problema a los ciudadanos.

Personas en fila para recoger agua en los puntos de servicio de Ciudad del Cabo

Foto: Mark Fisher, Shutterstock.

El impacto fue tal, que los comerciantes de la ciudad estaban preocupados por las repercuciones para sus ingresos y la economía local. Sin embargo, gracias a estas medidas, Ciudad del Cabo logró posponer la fecha original de día cero y recuperar sus reservas de agua con la llegada de un invierno lluvioso después de tres años de sequía.

Pero esta situación es más común de lo que parece. Chennai es una ciudad de la India que usualmente se veía afectada por inundaciones, sin embargo, hoy sus ciudadanos buscan constantemente nuevas formas de acceder a fuentes de agua debido a que las principales cuatro represas que surten a la ciudad se encuentra virtualmente agotadas.

En el caso de Chennai, el acelerado crecimiento de su población y la falta de planificación urbana han aumentado la demanda por agua a niveles para los que la infraestructura del servicio no estaba preparada.

Aún estamos a tiempo de actuar

Ante esta latente amenaza ha cobrado fuerza una corriente de planificación  llamada “diseño urbano sensible al agua” (Water Sensitive Urban Design), que se centra en el aprovechamiento del recurso a través de la ubicación y material constructivo de los espacios públicos y edificaciones, como los son los parques inundables, o la reorganización de la infraestructura urbana para el reuso de las aguas de lluvia.

En el 2017, la Asociación Nacional de Oficiales de Transporte Urbano de Estados Unidos publicó una guía de diseño de calles para el aprovechamiento de las aguas de lluvia bajo las premisas del diseño urbano sensible al agua, uno de los tantos esfuerzos que hacen muchas ciudades en atender la crisis ocasionada por la oferta de fuentes de agua existentes.

Otras estrategias recomendadas son la recuperación y mantenimiento de los humedales urbanos y los cuerpos de agua, la mejora en la recolección y publicación de datos e información referente a las tendencias de consumo de la población, y el uso de nuevas tecnologías que permitan abastecer a las ciudades de manera más eficiente.

Gestión de la demanda

Las extensas y más intensas sequías que ha traído el cambio climático suponen una mayor dificultad para atender el problema, es por eso que más allá de buscar recuperar las fuentes de agua, también es necesario trabajar en la demanda.

Poste con anuncio de zona de escasez de agua en Ciudad del Cabo

Foto: Mark Fisher, Shutterstock.

En el futuro será cada vez más recurrente escuchar de días cero. Las ciudades deben estar preparadas desde ahora y desarrollar programas permanentes de uso responsable del agua, y concientizar a los ciudadanos con respecto a los posibles efectos de esta amenaza. Varias ciudades y países alrededor del mundo cuentan con modelos de este tipo: aumento del precio del agua durante las temporadas de calor (Vancouver, Canadá), credenciales de manejo eficiente del agua para empresas (Australia), o programas de educación como parte del currículum de algunas escuelas (Irlanda).

Ciudad del Cabo venció su día cero, pero para sus ciudadanos no volverá a ser igual. Los hábitos han cambiado, los ciudadanos están más conscientes de lo escaso que puede ser el recurso bajo las condiciones actuales y de los impactos negativos que esto puede traer para su salud y la economía. Aún así, muchas ciudades del mundo están encaminadas a enfrentar situaciones de estrés hídrico si no adaptan sus modelos de consumo y conservación de recursos naturales.

Foto de portada: Mark Fisher, Shutterstock.

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Parques inundables: el rol del espacio público en la gestión del agua

Parques inundables: el rol del espacio público en la gestión del agua

Cerca de la quinta parte de los países del mundo sufrirán problemas relacionados con el acceso al agua en 2040. Pero mientras algunas ciudades con estrés hídrico buscan formas sostenibles de gestionar el preciado recurso, otras experimentan un considerable aumento del nivel del mar y lluvias torrenciales que causan inundaciones. La capacidad de las ciudades de adaptar su infraestructura frente este nuevo contexto parece ir a una velocidad distinta a los cambios asociados al clima, no obstante, algunas iniciativas como los parques y plazas inundables abren una oportunidad para empezar a gestionar de manera sostenible uno de los recursos más importantes para la vida.

Agua. Un recurso esencial

El agua tiene un rol fundamental en la forma en que vivimos la ciudad y disfrutamos los espacios públicos, sin embargo, no es prioridad en los proyectos de diseño urbano que se desarrollan en la mayoría de nuestras ciudades.

Las constantes lluvias y fuertes tormentas que aumentan su intensidad gracias al cambio climático revelan la importancia de considerar el agua en el diseño urbano de forma más elemental. La infraestructura actual de nuestras ciudades no da abasto para sostener los niveles de precipitación a los que son sometidas.

En los últimos años, han ganado mayor interés e importancia prácticas para aprovechar el recurso hídrico de forma más eficiente sin interrumpir su ciclo natural y afectar los ecosistemas asociados a ellos. El Diseño Urbano Sensible al Agua es un modelo de planificación y diseño en el que se considera el ciclo natural del agua como parte de la dinámica del espacio urbano. Este concepto incluye una amplia gama de estrategias para la captura de aguas de lluvia, entre las que se encuentran los parques y espacios públicos inundables.

Los parques y plazas inundables se diferencian de otros espacios públicos en que están diseñados para ser inundados y aprovechar de forma más eficiente la cantidad de agua que reciben. Se transforma el problema en una oportunidad. Estos ayudan a mitigar el riesgo asociado a eventos hidrometeorológicos, a disminuir la contaminación de los cuerpos de agua y a reducir la escasez del recurso. Son una alternativa eficiente y sustentable para la ciudad, que integra los procesos naturales y ayuda a mantener el equilibrio que usualmente se ve afectado por el desarrollo urbano.

Inundaciones Mumbai

Inundaciones Mumbai, India – Julio 2019. Foto: Indranil Mukherjee / Agence France Presse – Getty Images.

Mitigación del riesgo

Los parques inundables proponen una nueva aproximación a las medidas de mitigación de riesgo. La interacción permanente entre la infraestructura ‘dura’ o poco permeable y la vegetación y los elementos ambientales, permite que el ciclo del agua funcione de forma más natural.

La mitigación del riesgo es una función fundamental de los parques inundables ya que estos pueden ser una pieza clave en el diseño de sistemas de alerta temprana, planes de evacuación y monitoreo ante posibles inundaciones o ante el aumento del caudal de los ríos.

Los modelos de captura varían dependiendo de las dimensiones y ubicación del espacio, el contexto, la cantidad y tipo de agua que reciben. Un beneficio de este modelo es que los parques inundables contribuyen en la reducción de costos de mantenimiento reciclando el agua de lluvia y permitiendo el flujo natural de los cursos de agua. Este aspecto también contribuye a reducir el calor en las ciudades y a aumentar el confort de los espacios públicos.

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Capturar y administrar el agua

Para almacenar el agua, estos espacios públicos requieren de grandes depósitos subterráneos que deben ser considerados y cuidadosamente estudiados durante el proceso de diseño y construcción, ya que en la mayoría de los casos es necesaria una intervención espacial significativa para la instalación de estas estructuras.

Los grandes tanques y depósitos guardan el agua que luego es reutilizada para el riego de plantas durante la época de sequía. En temporada de lluvia, los tanques y depósitos ayudan a drenar el agua en cantidades más controladas a través de los sistemas de drenaje formal de la ciudad, una vez que las lluvias han cesado. Todo esto es posible gracias a un sistema de válvulas. La tecnología puede contribuir también en la medición de los niveles de precipitación y acumulación de agua, aportando así un factor de inteligencia en la gestión de estos espacios.

Repensando espacios adaptables

El modelo de parques y plazas inundables es un referente innovador para el desarrollo de espacios públicos a lo largo de ríos y quebradas urbanas, especialmente en zonas con constantes eventos de precipitaciones e inundaciones, ya que ayudan a preservar la infraestructura y edificaciones cercanas reteniendo parte del agua que se acumula o, redirigiéndola estratégicamente a su cauce natural. Además, estos espacios contribuyen a proteger las fajas de los cauces de la expansión urbana y los asentamientos irregulares, integrándola también al sistema de espacios públicos de la ciudad y evitando que se conviertan en vertederos clandestinos o microbasurales.

El parque inundable La Marjal (San Juan, Alicante) es un referente importante sobre la adaptación de las ciudades al cambio climático. Esta infraestructura es capaz de retener hasta 45.000 metros cúbicos frente a una lluvia de alta intensidad, y posteriormente, derivar el caudal a la red de drenaje o a la depuradora para su reutilización. Asimismo, en tiempo de sequía, se utiliza como zona recreativa dotando de un valor social añadido a la función hidráulica. Para retener esta cantidad de agua de lluvia, el parque inundable cuenta con un vaso retenedor formado por un estanque que almacena habitualmente 6.674 metros cúbicos de agua regenerada procedente de las depuradoras de Alicante. Durante la lluvia, se inunda la zona de vegetación de la ribera adyacente hasta alcanzar su capacidad máxima.

Esta práctica no solo se ha desarrollado en contextos con precipitaciones frecuentes, sino también en ciudades con alto riesgo a quedarse sin fuentes naturales de agua. Tal es el caso de Santiago de Chile, una de las ciudades con los niveles más altos de estrés hídrico según un reciente reporte de las Naciones Unidas, donde se construye actualmente el Parque Inundable Víctor Jara o Zanjón de la Aguada.

Este espacio será el primer parque inundable de la ciudad. Una obra que en 2021 sumará 41 hectáreas de áreas verdes y espacios públicos a la capital. La vegetación actuará como una esponja, siendo capaz de retener una crecida de agua superior al nivel alcanzado de los que se tiene registro en los últimos 100 años. El Parque Inundable Víctor Jara aún se encuentra en etapa de construcción; conectará a 9 municipios y recibirá aguas de lluvias de 21 localidades diferentes.

Parque Inundable Víctor Jara

Parque Inundable Víctor Jara o Zanjón de la Agua, Santiago, Chile. Foto: Diseño Arquitectura.

Nuevas formas de proyectar y disfrutar el espacio público

Los parques inundables requieren de la conceptualización y diseño de espacios, equipamientos e infraestructura de forma creativa para aprovechar y dirigir el agua hacia el destino deseado. La principal aliada en este concepto es la gravedad. Un diseño que incluya desniveles que ayuden a transportar el agua hacia los lugares realmente inundables y de depósito es indispensable. Los parques inundables parten de un entendimiento tridimensional del espacio público, donde estos no son únicamente un plano horizontal en el espacio urbano, sino que cuentan con una serie de capas y niveles que pueden ser aprovechados para diferentes actividades.

El Parque Centenario de la Universidad de Chulalongkorn es un buen ejemplo de cómo el diseño inclinado del espacio colabora con la captura de agua. Bangkok es una ciudad que siempre ha tenido una relación muy estrecha con el agua. Sin embargo, el desarrollo urbano acelerado ha cubierto muchos de sus humedales y espacios vegetales con concreto, afectando drásticamente la forma en la que el agua fluye en la ciudad.

A través de un diseño de superficie inclinada donde predomina la vegetación local en un área total de 11 hectáreas -aproximadamente 11 campos de fútbol-, el Parque Centenario de la Universidad de Chulalongkorn sirve como un oasis en el medio del cemento y concreto que caracterizan a la ciudad de Bangkok. Inaugurado en 2017, sus grandes extensiones de vegetación, infraestructura, diseño y materialidad capturan el agua de lluvia y permiten almacenar hasta casi un millón de galones de agua que fluyen desde las calles cercanas a través de caminerías verdes y ciclovías. Esto ha ayudado a reducir el riesgo de inundación en las zonas aledañas y los niveles de calor generados por la actividad urbana.

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Otro referente significativo de este modelo es el Water Square Benthemplein en Rotterdam, donde las edificaciones que rodean la plaza recogen agua a través de una variedad de mecanismos de captura de lluvia que luego fluye hacia la plaza y los jardines que la conforman. Las caminerías y vías cercanas también tienen un rol fundamental, dirigiendo el agua que reciben hacia el parque a través de leves pendientes y canales superficiales. Con la acumulación del agua, los espacios duros de la plaza que se encuentran a desnivel, como la cancha y el anfiteatro, se llenan de agua y se transforman en lagunas que se integran espacial y funcionalmente con la dinámica y el mobiliario presente para ofrecer una segunda identidad al espacio público.

Después de su inauguración en 2013, Water Square Benthemplein se ha convertido en un símbolo del sector. Antes era un espacio residual entre edificaciones; ahora ofrece la oportunidad de aprovechar y disfrutar la ciudad de forma creativa, atrayendo turistas y personas interesadas en conocer el modelo.

Water Square Benthemplein

Fotos: Rotterdam Center for Resilient Delta Cities (izq) / Urbanisten (der).

Más beneficios implican mayor complejidad

Desafíos técnicos

Los elementos descritos aportan en la mitigación del riesgo, la reutilización del agua y el desarrollo sostenible de espacios públicos pero, mientras las lluvias aumenten de intensidad, la aplicación de estos mecanismos por sí solos será insuficiente. Además de ser extremadamente locales, los parques inundables tienen una capacidad límite de acumulación de agua. Por ello es importante elaborar estudios geotécnicos y de estabilidad y composición del suelo para asegurar que la construcción de un parque inundable no generará inconvenientes no previstos, bien sea por su peso o por la absorción de aguas subterráneas que comprometan la infraestructura y espacios de depósito.

Muchas firmas de arquitectura se han especializado en el diseño de edificaciones -viviendas, edificios de oficina y centros comerciales- que aprovechan el agua de lluvia dentro de sus propuestas, o que consideran crecidas de ríos como factores determinantes. A pesar de que el movimiento parece menos notorio en el ámbito de los espacios públicos, hay muchísimos referentes que pueden ser estudiados.

En el 2017, la Asociación Americana de Planificadores (EEUU) publicó una guía sobre los elementos indispensables para el aprovechamiento de aguas residuales y de lluvia de forma más práctica en espacios públicos. La guía hace una revisión general de los elementos relacionados a la implementación de diferentes prácticas, así como sus beneficios y niveles de complejidad.

Desafíos institucionales

Un factor importante es la coordinación entre diversos actores. Municipalidades, constructoras, técnicos, operadoras de servicios públicos (principalmente de agua), vecinos e instituciones relevantes deben ponerse de acuerdo, no solo para la ejecución sino también para la administración y mantenimiento de estos espacios.

Un aspecto fundamental en la gestión y mantenimiento es el financiamiento. La guía de la Asociación Americana de Planificadores (EEUU) plantea que el periodo de retorno de la inversión en este tipo de parques puede ser de hasta 15 años, además de la reducción de costos asociada a las pérdidas materiales y mantenimiento de la infraestructura debido a inundaciones que varían dependiendo del contexto urbano y los niveles de precipitación anual del lugar.

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) seleccionó el parque inundable La Marjal (San Juan, Alicante) como ejemplo de buena gobernanza en las ciudades.  Esta obra pionera en Europa es promovida por Aguas de Alicante y el Ayuntamiento de Alicante y fue inaugurada en 2015 para dar solución a los problemas de las inundaciones.

Parte de un plan mayor

Muchos de estos parques o intervenciones aparentemente aisladas de captura de agua están enmarcados en planes de macro de resiliencia y adaptación al cambio climático de las ciudades, como es el caso de Copenhague. El Enghaveparken es un parque propuesto para esta ciudad que pretende ser un espacio de encuentro en la temporada de sequía, pero que tiene la capacidad de recolectar hasta  24.000 metros cúbicos de agua de lluvia. Este parque, así como muchas otras prácticas e iniciativas propuestas para la ciudad escandinava, forma parte de un conglomerado de acciones para mitigar el riesgo y adaptar el estilo de vida de los ciudadanos a la intensificación de los eventos climáticos.

Es necesario diseñar estrategias de aprovechamiento de agua en las ciudades para reducir considerablemente los impactos negativos de las lluvias. Planes extensivos y políticas claras de adaptación al cambio climático que contemplen todas las variables posibles, desde detalles constructivos de las edificaciones, hasta la diversidad de funciones de los espacios públicos son cada vez más necesarios.

Foto de portada: World Landscape Architect.

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Agua y ciudad: 6 casos sobre riberas urbanas

Agua y ciudad: 6 casos sobre riberas urbanas

En muchas de nuestras ciudades los cuerpos de agua se han convertido en auténticas fronteras que limitan y dividen la estructura urbana. Observamos frecuentemente que las edificaciones le dan la espalda a los ríos por considerar que se encuentran contaminados, deteriorados o porque dificultan la relación e interconexión espacial. Pero el agua no solo condiciona la forma y organización de nuestra ciudad, sino que tiene la facultad de vincularnos y conectarnos de manera espacial, cultural, social y simbólica.

El rescate e intervención de los cuerpos de agua insertos dentro de las ciudades cobró fuerza en la década de los 80’s. No obstante, en los 60’s se impulsaron algunas iniciativas encaminadas a la recuperación de ríos urbanos como el Támesis en Londres y el Sena en París.

Los antecedentes internacionales han servido como ejemplo para muchas otras ciudades en el resto del mundo que han impulsado el uso de las riberas como espacios públicos dadas sus bondades paisajísticas. Presentamos algunos casos:

Parques del Río Medellín – Medellín, Colombia 

Conforme crecía Medellín, los márgenes del río homónimo se convirtieron en autopistas que fracturaron la ciudad. En el 2013 la Alcaldía de Medellín, la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU) y la Sociedad Colombiana de Arquitectos convocaron a un Concurso Público Internacional con el objetivo de seleccionar un proyecto que integrara el río a la ciudad metropolitana, favoreciendo la creación de espacios públicos y reorganizando la infraestructura vial que ocupaba la ribera del río.

Parques del Río Medellín, nombre del proyecto, inició su construcción en el año 2015 y consta de 5 etapas para conectar la ciudad a través de más espacios públicos y áreas verdes, vías y ciclorutas para garantizar una movilidad eficiente y sostenible y nuevos equipamientos. El proyecto ha obtenido el reconocimiento de múltiples premios internacionales.

Hasta el momento se han acondicionado 145.181 m2 de espacios públicos, entre los que destacan: 22.765 m2 de áreas verdes, 200 m2 de ciclorrutas, 45 cicloparqueaderos y un soterrado de 392 metros de longitud con siete carriles. La siguiente etapa, actualmente en construcción, brindará 177.500 m2 de espacios públicos adicionales, una vía soterrada de 460 metros de longitud con seis carriles para vehículos y una vía férrea por la que transitará el tren de cercanías del valle de Aburrá.

Parques del Río Medellín

Foto: Argos Colombia.

Río Mapocho – Santiago de Chile

El Río Mapocho, con una longitud de 110 kms, recorre dieciséis municipios de la Región Metropolitana de Santiago. En el 2010, a raíz del proyecto “Mapocho Urbano Limpio”, se inició un proceso de descontaminación de sus aguas. 

El río cuenta con diversos parques urbanos a lo largo de su cauce y numerosos puentes que permiten la conexión norte-sur de la ciudad. Diversas actividades se desarrollan en este afluente, entre las que destacan la carrera Mapocho Río Arriba, el proyecto Museo Arte de Luz que proyecta obras de arte en el lecho de río y el Festival La Puerta del Sur en el que artistas nacionales y extranjeros pintan murales en las murallas que lo encauzan.

Uno de los proyectos más relevantes para el mejoramiento de los espacios en torno al río es el “Cicloparque Mapocho 42K” que consiste en acondicionar la ribera sur como la columna vertebral ciclista de la capital. Se pretende conectar a ocho municipios a través de 42 km de ciclovías, la cual atravesará los parques existentes en el borde del río. En el 2016 se inauguró un tramo de 2km.

Otra iniciativa de interés es el “Paseo Urbano Fluvial Río Mapocho” que contempla la construcción de un espacio recreacional de 4,3 km en el lecho del río, conectando dos municipios de la ciudad. De hecho, en los últimos años se ha acondicionado este tramo y los ciclistas, en los meses de verano cuando el caudal es bajo, circulan por esta senda pavimentada.

Río Mapocho

Actividad «Mapocho Pedaleable». Foto: Adonay Perrozzi.

Savannah Riverfront – Savannah, Estados Unidos 

El centro de la ciudad de Savannah se extiende a lo largo de la ribera sur del río con el mismo nombre, al este del estado de Georgia en Estados Unidos. Hoteles, comercios, edificaciones gubernamentales y sitios históricos mantienen viva la zona, principalmente en River Street, que cuenta con un paseo de 1.2 kilómetros a lo largo del río.

Desde el paseo se puede tomar un servicio gratuito de transporte en bote que cuenta con paradas en los dos extremos de la ribera sur y cruza el río hasta la isla Hutchinson, del lado norte. Si bien la isla solo cuenta con usos industriales, ya que allí se encontraba el puerto original de Savannah, actualmente se emplaza el centro de convenciones de la ciudad y un hotel con campos de golf.

A pesar del valor estético y la presencia de comercios y actividades turísticas, las continuidades visuales del paseo se ven parcialmente interrumpidas por dos grandes hoteles que son discordantes con la identidad del lugar. Cuatro espacios para estacionamientos generan un efecto similar en la circulación, irrumpen brevemente el recorrido al lado del río y afectan la imagen de las fachadas antiguas desde la perspectiva de los botes de paseo.

Actualmente se están ejecutando dos proyectos de expansión, uno de 400 metros hacia el este y otro de 600 metros hacia el oeste. Con esto, la ciudad busca aprovechar aún más el atractivo del río Savannah con desarrollos mixtos de comercio y vivienda.

Savannah Riverfront

Foto: Nikolai Elneser.

Seawall – Vancouver, Canadá 

Vancouver es una ciudad peninsular, rodeada de agua por el Norte, Sur, y Oeste. A lo largo de su frente costero hay varias playas y parques vecinales, cada uno con un carácter único: algunos más orientados a los deportes con canchas de volleyball de arena (entre otras), otros de descanso, con mesas y mayor presencia de comercios. También se observan múltiples bahías y muelles a los que arriban ferrys (integrados al sistema de transporte público multimodal de la ciudad), botes y lanchas privadas.

 El Seawall de Vancouver es una muralla pavimentada que recorre todo el perímetro del Stanley Park. Inició su construcción en 1917 y se completó oficialmente en septiembre de 1980. Dicho proceso de ejecución fue intermitente por los desafíos que supuso el financiamiento del proyecto a corto y mediano plazo por parte del gobierno local y federal. 

El Seawall contempla un circuito peatonal y ciclista que conecta las áreas recreacionales del borde costero con un recorrido ininterrumpido de aproximadamente 22 Km. Una de sus secciones más emblemáticas, y que aún sigue en proceso de renovación/recuperación, es el frente marino alrededor del Stanley Park, en donde la topografía e interacción con el mar han representado un gran impedimento a sortear para poder proporcionar un recorrido con calidad espacial apropiada.

El proyecto no ha estado exento de desafíos dado que a lo largo de los años se ha debatido sobre su uso, especialmente en cuanto a la dinámica entre peatones, ciclistas, patinadores y skaters. Diversas medidas se han tomado en las últimas décadas para asegurar la convivencia armoniosa de todos los grupos que utilizan este espacio.

Seawall Vancouver

Foto: Stephen Hui.

Arroyo Cheonggyecheon – Seúl, Corea del Sur 

En el 2008 se inauguró la recuperación del arroyo Cheonggyecheon en el centro de la ciudad de Seúl, Corea del Sur, convirtiéndose rápidamente en uno de los proyectos de restauración más importantes del mundo. Este proyecto fue en parte el resultado de una visión política para recuperar el valor ecológico del centro de Seúl y darle un nuevo impulso a la economía local.

La historia del proyecto es de cierta forma el resultado de las transformaciones de la ciudad alrededor del arroyo durante el último siglo. Desde los años 50’s hasta finales de los 70’s, se desarrollaron grandes obras de infraestructura para cubrir el arroyo, como respuesta a los problemas de salubridad existentes, y luego para la construcción de la autopista elevada que permitió, hasta su demolición, el paso de 170.000 vehículos diarios al centro de la ciudad. Sin embargo, la misma autopista fue una de las causas del deterioro del centro de Seúl, produciendo una desmejora de la calidad de vida cerca del arroyo, despoblamiento, pérdida de empleos y competitividad, e incluso de seguridad pública por el mal estado en que se encontraba la autopista.

En la campaña política de Myungbak Lee se estableció el compromiso de recuperar Cheonggyecheon como parte de una visión mayor para revivir el centro de Seúl. Luego de su inauguración, el proyecto ha logrado revitalizar la biodiversidad alrededor del arroyo, reducir la isla de calor, promover el turismo y aumentar el valor del suelo y la actividad económica en la zona. 

La visión detrás de Cheonggyecheon es una gran lección para la innumerable cantidad de ciudades buscando estrategias para revivir sus centros y brindar mejor calidad de vida a sus habitantes. Cursos de agua que fueron alguna vez cubiertos en pos de una idea de desarrollo ahora cuestionada, tienen ahora una segunda oportunidad de redescubrirse.

Arroyo Cheonggyecheon

Foto: Pixabay.

Río Guaire – Caracas, Venezuela

El Guaire, con sus 72 kms de longitud, es el principal afluente del valle de Caracas. Durante el siglo XIX fungía como balneario y vía de comunicación importante para el transporte de mercancías. No obstante, a finales de siglo, el presidente Antonio Guzmán Blanco creó la primera red de alcantarillado de la capital, utilizando El Guaire como receptor y desagüe de las aguas residuales de la ciudad. También se construyó (1875) el primer puente sobre el río que permitió la conexión y crecimiento hacia el sur de la capital, denominado Puente Regeneración y hoy día conocido como Puente Hierro.

El río tiene una trascendencia histórica para Caracas, no solo por ser el afluente más importante de la capital sino porque a principios del siglo XX se aprovechó su potencial hidroeléctrico y se instaló, en la zona de El Encantado, la primera planta hidroeléctrica, convirtiendo a Caracas en la primera ciudad latinoamericana en obtener electricidad generada a distancia.

En 1940 se inició la canalización del río, no obstante, no se generó ningún plan de saneamiento ni reencauce de las aguas servidas que descargaban en este afluente. La contaminación de El Guaire se agravó a medida que crecía la ciudad dado que el uso indiscriminado de este recurso natural como receptor de aguas residuales.

Su situación ecológica derivó en varias promesas para su saneamiento y recuperación por parte del Ejecutivo Nacional. Desde el año 2005 varios millones de dólares se han invertido para el saneamiento del cauce; proceso en el cual han participado también instancias internacionales como la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (2006) y el Banco Interamericano de Desarrollo (2012). El poco avance del proyecto en los últimos 15 años evidencia un considerable atraso de la capital caraqueña que en algún momento del siglo XX fue pionera en la modernización de la ciudad latinoamericana. La importancia ecológica y la localización estratégica del río en torno a la trama de la ciudad, ya que puede ser utilizado como el principal espacio público conector de la capital, releva la urgencia de su recuperación en una urbe que está en deuda con la proporción de espacios de calidad en donde desarrollar la vida cívica.

Río Guaire

Foto: Raúl Arcaya.

Foto de portada: Pixabay.

Publicado por Transecto Urbanismo en Adonay Perrozzi Paladino, Andrés H. Peñaloza Rengifo, Colaboraciones, José Manuel Guzmán, Nikolai Elneser Montiel, Publicaciones, Referentes