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Cuatro juegos para ser el alcalde de tu propia ciudad

Cuatro juegos para ser el alcalde de tu propia ciudad

Podemos amar o detestar aspectos de nuestra ciudad, pero algo es seguro: siempre hay cosas que desearíamos poder cambiar. Los videojuegos de construcción de ciudades nos brindan la oportunidad de crear y gestionar ciudades a nuestro gusto y vivir la experiencia de ser un alcalde todopoderoso. Pero como toda ciudad real, no están exentos de complejidades. La mayoría de estas simulaciones exige que hagas malabarismos para lograr el difícil equilibrio de responder a las crecientes demandas por suelo, infraestructura y servicios con los recursos que dispones.

Si bien el objetivo principal es ofrecer a los jugadores una experiencia entretenida, estos videojuegos contribuyen a comprender cómo funcionan las ciudades y los desafíos que todo alcalde (o planificador urbano) debe afrontar. Con conceptos y dinámicas interesantes como la complicada distribución de usos del suelo, la congestión que produce el mal diseño de vías, la contaminación de los recursos naturales o la capacidad de respuesta frente a un desastre natural, estos videojuegos facilitan el aprendizaje sobre la naturaleza compleja de las ciudades. El rompecabezas por resolver es cómo crear una ciudad eficiente que pueda producir constantemente los recursos que necesita y dar respuesta a las demandas de los ciudadanos, ¿fácil no? 

SimCity 2013

Lanzado en 2013, es la herencia conceptual del legendario videojuego de Maxis del 2000 “The Sims”. Con algunos predecesores, esta quinta versión del juego consiste en la creación, evolución y gestión de ciudades.

Uno de los principales retos que plantea la simulación es el tamaño de la ciudad. El “asesor” que te acompaña en tu labor de alcalde constantemente te alienta a que construyas más zonas residenciales, más comercios, más industrias, más servicios. Pero hay un problema fundamental: ¡no hay más terrenos para expandirse! El aumento de la densidad es la única posibilidad a tu alcance para el crecimiento y eso requiere demoler edificaciones y caminos. Además, las estructuras solo pueden construirse si están directamente localizadas al lado de una carretera por lo que, para expandir las bombas de agua, las estaciones de bomberos, los hospitales y escuelas con mayor capacidad, debes contar con más espacio y construir más carreteras. Lo que en la ciudad real implica un largo proceso de expropiación y construcción, en SimCity se resuelve con una especie de retroexcavadora.

Este límite de crecimiento te obliga a relacionarte con otras ciudades de la región. SimCity 2013 plantea un concepto interesante sobre el intercambio de productos y servicios. Si te falta agua, energía o camiones de recolección de basura, puedes comprarlos en otra ciudad (que puede ser tuya o de otro jugador si utilizas la opción multijugador en línea). No obstante, la interrelación entre las ciudades es compleja y no siempre se entienden los fundamentos que plantea el juego para determinar en qué medida puedes solicitar u ofrecer servicios.

Videojuego SimCity

Foto: EA Games.

Como una ciudad no tiene vida sin sus habitantes, SimCity incorpora la participación de los ciudadanos de forma notable. Los Sims odian el crimen, el desempleo, la contaminación y los altos impuestos. Les gustan los parques, las escuelas y los servicios públicos. Son muy buenos para comunicar constantemente lo que no les gusta, pero son pésimos para indicar la razón de su descontento. Un ciudadano puede estar preocupado por el crimen, mientras el vecino felicita la gran cobertura policial del vecindario. A la capa de demandas ciudadanas se suman los requerimientos de los servicios y fuentes laborales. Las empresas de alta tecnología cierran por la falta de trabajadores capacitados, mientras que los institutos y escuelas permanecen vacíos y los ciudadanos desempleados observan televisión. Si los servicios no pueden responder a la demanda, los ciudadanos se van de la ciudad o, mediante una dramática escena, incendian sus casas para demostrar descontento.

Las protestas son frecuentes en el ayuntamiento por cualquier motivo y, en la mayoría de los casos, no suelen ser pacíficas (incendios incluidos). Si las manifestaciones ciudadanas no te generan suficientes dolores de cabeza, puedes sentir verdadera frustración cuando después de horas de dedicación en el juego un desastre natural (o un dinosaurio ¿por qué no?) destruye tu ciudad.

Dos premisas interesantes se plantean desde el inicio: 1) las ciudades no pueden expandirse infinitamente, así que debes densificar; 2) para que una ciudad sea fundada y crezca, tienes que construir carreteras para automóviles.

SimCity 2013 es ideal para aquellos que buscan entretenerse con diseños divertidos de ciudades y que son lo suficientemente pacientes para lidiar con los exigentes ciudadanos, los constantes incendios o los desastres naturales que están constantemente al asedio. 

Cities: Skylines

Lanzado en 2015, se basa en la premisa planteada inicialmente por SimCity pero la mejora considerablemente. Su objetivo es bastante simple: construyes un emplazamiento urbano que inicia como aldea y lo gestionas para que se convierta en una megalópolis.

Tu labor como alcalde comienza trazando calles que conectan tu terreno con las vías principales que enlazan las ciudades. Indicas la zonificación (zonas residenciales, comerciales e industriales), provees servicios básicos (agua, drenaje y electricidad) e inicias la construcción de infraestructura (bomberos, estaciones de policías, vertederos, centros asistenciales, etc). A medida que tu ciudad crece en número de habitantes deberás expandirte y, con ello, podrás acceder a más tipos de zonas (residencial de alta densidad y oficinas) y a servicios de mayor capacidad (hospitales, cementerios, universidades, estaciones de metro, etc.). Si gestionas bien los recursos y logras recaudar una considerable cantidad de dinero, puedes incluir estructuras como la Estatua de la Libertad, la Torre Eiffel o el Arco del Triunfo.

A diferencia de SimCity, este juego te permite comprar los terrenos alrededor para expandir tu ciudad y este crecimiento parece no tener fin. Puedes conectar tu metrópoli a través de grandes autopistas o mediante el transporte público (metro o tren). Si creces lo suficiente, podrás incluir mega infraestructura como aeropuertos y puertos con embarcaciones.

Videojuego Cities Skylines

Foto: Steam.

Un factor interesante que incorpora Cities: Skylines es que los terrenos cuentan con diferentes recursos naturales en distintos porcentajes (agua, minerales, petróleo, bosques, zonas agrícolas), por lo que no sólo puedes especializar tu industria, sino que te permite proveer ciertos servicios básicos en función de los recursos que dispones. Por ejemplo: electricidad a través de molinos eólicos o mediante una central petrolera. En ese sentido, otra característica llamativa es la consideración de factores ambientales como la disponibilidad de paneles solares y molinos de viento o la contaminación de recursos naturales y del suelo. Esto plantea que debes lidiar con algunas externalidades como dónde colocar los vertederos ya que hará que tu población se enferme más, o cómo compatibilizar la zona industrial que genera contaminación acústica con la zona residencial. ¿Serás un alcalde ecologista o te inclinarás por incrementar la producción de las zonas industriales contaminantes?

Al igual que en SimCity, no te salvarás de las demandas ciudadanas. Si bien el juego no incluye la dramática interacción con los habitantes como el referente anterior, los ciudadanos cuentan con una especie de Twitter donde constantemente publican comentarios y, lo más frustrante, protestan por prácticamente todos tus movimientos. Todas las decisiones que tomes tendrán repercusión en el grado de felicidad de los ciudadanos, y estos no temerán decirte exactamente lo que piensan a cada minuto.

Un atributo positivo del juego es la interacción con las cámaras que te permite observar tu ciudad a escala macro en vista aérea, a nivel de calle o recorrerla a través de un drone que sobrevuela de forma aleatoria por algunos rincones.

Si quieres entender la complejidad de gestionar una ciudad, este juego es ideal para simular las tensiones a las que están sometidos los alcaldes. El desafío es atender las crecientes necesidades de la población y mantener la ciudad en números verdes (¿subes los impuestos?, ¿bajas la asignación de recursos para la provisión de servicios?). Cuentas con un panel interesante que te permite decretar leyes con medidas contra el tabaco, apoyar el reciclaje, el ahorro energético o subsidiar el transporte público.

Anno 1800

En vez de crear y gestionar grandes metrópolis del siglo XXI, Anno 1800 nos regresa a la era industrial para comprender las dinámicas de los primeros asentamientos urbanos. El juego se basa en la recopilación de varios recursos para mantener felices a los habitantes en un rompecabezas en constante evolución que se centra en tres niveles: diseñar ciudades, crear líneas de producción y gestionar rutas comerciales. Si en SimCity y Cities: Skylines asumes tu labor como alcalde, en Anno 1800 te conviertes en un magnate de los negocios en plena revolución industrial.

El juego inicia con un puerto desierto esperando personas que trabajen en él, por lo que tu primera acción será crear casas de campesinos y cabañas de leñadores que te permitan crecer para seguir construyendo. Debes atender las necesidades principales de tus primeros pobladores como producción de alimentos y de ropa a base de granjas de lana y tiendas de costura. Pero pronto las necesidades se elevan y los pobladores se tornan cada vez más exigentes. En vez de granjeros ahora tienes trabajadores más calificados, por lo que tendrás que revisar si los puestos de trabajo que ofreces están acorde a estos nuevos requerimientos.

Foto: Ubisoft.

Cada “grupo” de pobladores exige un conjunto de peticiones que deberás atender. Los agricultores solicitan ropa y alimentos para subsistir, pero para hacerlos felices, debes proveerles alcohol. Eso implica destinar terrenos para el cultivo de papa, crear las destilerías de aguardiente y garantizar que tus granjas estén conectadas a una buena distancia de los respectivos bares. Cuanto mejor satisfagas sus requisitos, más pobladores llegarán. Esto te desbloquea la siguiente etapa evolutiva del juego para albergar a otros grupos de ciudadanos con nuevas necesidades. Por ejemplo, deberás construir edificios de ladrillos, cambiar los carruajes de caballos por ferrocarriles y destinar espacios para cervecerías.

Cuando descubres que las demandas no pueden ser satisfechas con los recursos de tu asentamiento, debes expandirte. Para ello tendrás que construir barcos y enviarlos a explorar el Nuevo Mundo. Este nivel implica la creación de rutas comerciales eficientes y, lo más importante, ¡protegerlas de los ataques piratas! Tus nuevos asentamientos en el Nuevo Mundo también deberán ser resguardados porque podrías sufrir una invasión o un ataque de pirómanos que destruyan tu creciente ciudad.

Al igual que los referentes anteriores, el juego no escapa de la interacción con tus ciudadanos. Si tu pueblo no puede producir cerveza porque no tienes suelo fértil para cultivar lúpulo (elemento indispensable para la felicidad de la población), debes prepararte para enfrentar un motín masivo que puede poner en peligro la ciudad. Antes de que tengas tiempo de solucionar el problema, los reclamos llegarán al periódico local, incrementará el descontento y deberás destinar toda la fuerza policial para detener a los manifestantes en las calles.

El juego se compone de varias entregas con distintas locaciones y temáticas. Anno 1800 es un videojuego ideal para transportarnos a la era industrial, comprender cómo han evolucionado las ciudades en el tiempo y cuáles eran los desafíos a enfrentar para mantener las relaciones comerciales entre el viejo y el Nuevo Mundo.

Pocket City

A diferencia de los demás referentes, Pocket City es un juego pensado para teléfonos móviles que puedes conseguir como aplicación en Google Play o en la App Store.  Este constructor de ciudades es mucho más sencillo que los videojuegos para computadores, lo que lo hace una aplicación ideal si solo quieres construir una ciudad y verla crecer. 

El juego inicia con un terreno vacío en donde se emplaza el Ayuntamiento. Debes construir infraestructura como carreteras, centrales eléctricas, torres de agua y asignar zonas residenciales, comerciales e industriales. Una diferencia importante con otros videojuegos es que Pocket City solo permite construir carreteras rectas, por lo que deberás desistir de diseños osados, pero también de las tediosas peleas con la topografía del terreno.

A medida que la ciudad crece y la población aumenta, irás ascendiendo de nivel y podrás desbloquear infraestructura, servicios y edificaciones de mayor capacidad. Pero mientras más habitantes y turistas albergues, también crecerá el crimen y los incendios, por lo que tendrás que responder a las crecientes necesidades de los habitantes. Un indicador en la parte superior de la pantalla te notifica las mayores demandas y, al igual que los demás videojuegos, deberás aprender a administrar tus recursos monetarios para expandirte.

Para hacer la experiencia más entretenida, Pocket City incorpora las “misiones” que te entregan varias personas en la ciudad, las cuales deberás completar para seguir avanzando y obtener más recursos financieros. Esto te permitirá comprar terrenos aledaños para expandirte y crecer.

Si crees que el juego no es lo suficientemente emocionante o no plantea demasiados desafíos, puedes observar cómo se arruina tu día cuando un desastre natural destruye la ciudad. Afortunadamente puedes deshacer el daño mediante un botón de “reconstruir todo” que, si bien implica un costo importante, a veces es mejor que reparar el daño de forma manual.

Bien sea que estés dispuesto a invertir numerosas horas en construir una ciudad y verla crecer o que sólo busques entretenerte en determinados períodos de tiempo, hoy día existen múltiples opciones de videojuegos de ciudades que, además del valor de entretenimiento, propician interesantes aprendizajes sobre cómo guiar eficazmente el desarrollo de las ciudades.

Foto de portada: EA Games.

Publicado por Adonay Perrozzi en Adonay Perrozzi Paladino, Publicaciones, Referentes, 0 comentarios