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Un paso en la dirección correcta: aplicaciones de movilidad para peatones

Un paso en la dirección correcta: aplicaciones de movilidad para peatones

Usualmente, cuando guiamos nuestra navegación en las ciudades a través de aplicaciones móviles, los recorridos y la información que recibimos se muestran únicamente desde la perspectiva de un auto. A muchos nos pasa, cuando nos intentamos guiar con Google Maps mientras caminamos, que no logramos definir hacia qué lado estamos viendo según las indicaciones del mapa o nos confundimos porque la aplicación muestra cruces que son imposibles de hacer a pie.

Es común que avanzamos hasta un par de cuadras en la dirección contraria antes de darnos cuenta hacia dónde tenemos que ir. Cuando caminamos, la forma en la que medimos el avance y guiamos nuestro recorrido cambia con respecto a la forma en la que lo hacemos en carro. No son metros o millas, buscamos señales y elementos que nos ubiquen en el espacio, contamos pasos, e identificamos sonidos y olores que nos indican que hemos llegado a nuestro destino. La relación con nuestro entorno se hace más personal e intuitiva.

La tecnología poniéndose al día con su deuda

Hace un tiempo recibí un boletín de CityLab que hablaba de una serie de actualizaciones nuevas para Google Maps que me parecieron importantes.

En sus esfuerzos por promover modelos de movilidad sostenible y asumiendo la creciente complejidad de los sistemas de transporte en las ciudades, Google Maps está probando tres nuevas funcionalidades:

Un primer esfuerzo es ofrecer más opciones de transporte en sus recorridos, incluyendo bicicletas y sistemas de micro movilidad como scooters y bicicletas eléctricas disponibles. La idea es darle al usuario la mayor cantidad de opciones para hacer de sus recorridos lo más rápido o económicos posibles, dependiendo de las preferencias.

Sin duda la más interesante es la introducción de una opción de navegación para peatones a través de realidad aumentada, donde se muestran las indicaciones en tiempo real con el uso de la cámara del celular. Después de escanear con tu cámara los edificios que te rodean, la aplicación te guiará hacia donde debes caminar identificando los edificios con su biblioteca de Google Street View.

Pantallazos de Google Maps guiando

Foto: Andrés Peñaloza

Desde hace un tiempo Maps ha levantado información sobre los niveles de ocupación de las rutas de transporte a través de encuestas a los usuarios. Gracias a la cantidad de datos levantados, la aplicación ahora incluye también información sobre el nivel de ocupación de los sistemas de transporte público en los recorridos.

Así, Google Maps se suma a otros esfuerzos por hacer la navegación de peatones en espacios urbanos un proceso más cómodo. Walc es otra aplicación que, muy parecido al ejemplo del uso de Street View, guía a los peatones a través de puntos de referencia fáciles de seguir.

Otro ejemplo interesante es el de Citymapper, una aplicación de movilidad exclusiva para sistemas de transporte público disponible en 38 ciudades del mundo (México DF y Sao Paulo son las únicas en Latinoamérica), incluyendo micromovilidad y servicios de viaje compartido, como Uber y Lyft.

Además de la cantidad de información que muestra sobre cada ruta, la aplicación incluye recomendaciones sobre el vagón específico que el usuario debe tomar para navegar más eficientemente dentro de las estaciones de metro o tren, y los nombres de las salidas que deben tomarse, facilitando al peatón seguir rápidamente el camino a su destino y reduciendo la posibilidad de equivocarse sobre la dirección a la que se está dirigiendo.

El valor de los datos

Todas estas aplicaciones funcionan gracias a un intercambio que no todos percibimos. Las actualizaciones de Google Maps también suponen la recolección de una nueva serie de datos: al identificar tu perspectiva visual a través de las imágenes que captura tu cámara para poder ayudarte a navegar, Google también podría registrar lo que ves en los momentos en los que te detienes a tomar decisiones. Esto significa una ventaja para la identificación de espacios estratégicos dirigidos a colocar publicidad en el futuro, información que tiene un valor para la compañía.

Sin embargo, esto sucede en diferentes medidas con casi todas las aplicaciones que utilizamos. Con la creciente importancia de los mapas digitales, además de los datos levantados por los usuarios para ubicar publicidad, nuestras rutas y los lugares que visitamos suman a la capa de información que contribuye a construir los modelos virtuales de nuestras ciudades, que luego utilizamos para acceder diariamente a un sinfín de servicios.

Sería interesante saber si éstas actualizaciones influyen en nuestras decisiones de movilidad a pie en el futuro, incrementando los flujos peatonales en ciertas zonas de las ciudades que funcionan como rutas más eficientes, ayudando a recuperar la economía de ciertas calles o reviviendo vecindarios que actualmente parecen abandonados, contrario al efecto que han tenido otras aplicaciones de navegación con respecto a la “invasión” de los vehículos particulares en vecindarios residenciales.

Más allá de una aplicación

A pesar de todos estos esfuerzos, las aplicaciones de navegación para peatones no aseguran reducir el uso del automóvil en las ciudades. Puede ser muy práctico ubicarse en una ciudad usando realidad virtual con una cámara o recibiendo información sobre los diferentes modos de transporte disponibles para llegar a algún destino, pero mientras no exista la infraestructura y políticas que fortalezcan las características que hacen a las ciudades caminables, las personas no cambiaran sus vehículos para desplazarse.

Aún así, estas funciones sin duda facilitan la navegación para quienes ya caminan o visitan una ciudad por primera vez y se mueven a pie. Son un paso más en una larga lista de elementos que debemos considerar si queremos tener ciudades más sostenibles y amigables para todos. Nos queda ver cómo estas funcionalidades son utilizadas y evolucionan con el tiempo, siempre en paralelo a la forma en la que diseñamos los espacios urbanos.

Foto de portada: Andrés Peñaloza

Publicado por Nikolai Elneser Montiel en Dibujos libres, Nikolai Elneser Montiel, Publicaciones, 0 comentarios
Cartografía digital y la importancia de aparecer en un mapa

Cartografía digital y la importancia de aparecer en un mapa

Alejandro es un joven que hasta hace no mucho estaba buscando empleo. Sin embargo, hubo una plataforma digital donde nunca pudo hacerlo, pues necesitaba colocar su dirección de habitación en un formato compatible con Google Maps. El problema de Alejandro era que por vivir en el barrio La Vega -un sector «autoproducido» de Caracas-, no podía conseguir el callejón donde quedaba su vivienda.

Cerca del 30 por ciento de la superficie de Caracas está compuesta por barrios -favelas en Brasil, comunas en Colombia o villas en Argentina- donde vive más del 40 por ciento de la población de la ciudad, y la realidad es que, a pesar de que existen muchos esfuerzos por brindar mayor calidad de vida a estas comunidades, estas aún no aparecen en muchos mapas.

Ni los archivos de sistemas de información geográfico o AutoCad que puedan tener las municipalidades, ni las plataformas abiertas como Google Maps cuentan con información sobre las vías, edificaciones y servicios que se prestan en los barrios, y es bastante común que estas urbanizaciones estén representadas como simples y amplias manchas grises, sin ningún tipo de detalle.

Hoy en día, la tecnología nos permite acceder a muchísima información de forma libre. Las plataformas de mapas digitales son solo uno de los ejemplos de cómo hacemos uso de esa información de forma cotidiana, bien sea para conseguir una dirección, ver el horario de trabajo de algún local o comercio que nos interese, e incluso para movernos en la ciudad de la forma más efectiva posible, en transporte público o vehículo particular.

Sin embargo, como es el caso de La Vega, donde vive Alejandro, hay grandes extensiones de la ciudad que aún no existen en estas plataformas, y al no estar allí, también se pierde la posibilidad de acceder a las oportunidades que estas ofrecen. Peor aún, esta condición excluye a gran parte de la población de servicios básicos que cada día se apoyan más en la tecnología, de modo que estar en ellas se traduce en una forma de existir.

El problema de la falta de datos

Desde un punto de vista profesional, desarrollar proyectos en zonas de barrios representa una gran dificultad debido a la complejidad y superposición de elementos físicos y sociales que componen estos espacios. Abordar un problema en uno de estos sectores suele involucrar el desafío previo de conseguir información acertada y actualizada del área de estudio, que no se da de igual manera en otro contexto de la ciudad.

Desde datos demográficos y características específicas de la infraestructura de servicios, hasta cartografía actualizada con edificaciones y vías, la ausencia de datos a veces impide responder hasta las preguntas más básicas para la elaboración de un proyecto urbano. Pero todo esto es posible de atender si aprovechamos al máximo estas nuevas plataformas y sumamos, gracias a sus modelos colaborativos, la información faltante.

Estudiantes mapean la comunidad de San Miguel en Caracas

Estudiantes llenan información sobre caminerías del barrio San Miguel en un mapa impreso. Foto: Nikolai Elneser Montiel.

Sumando a la capa de información

Por esta razón, a principios del 2018 como parte de un proyecto con siete estudiantes de la Universidad Simón Bolívar en Caracas, se llevó a cabo un modelo piloto de mapeo de barrios. El objetivo era probar metodologías y herramientas que permitieran incluir las vías y caminerías de los barrios en las plataformas de cartografía digital. Junto a los vecinos organizados con el apoyo de Caracas Mi Convive, y equipados con un celular inteligente, copias de imágenes satelitales del sector, algunas encuestas básicas y unos crayones, los estudiantes caminaron todo el sector conocido como La Parte Baja de La Vega, al oeste de la ciudad.

Usando aplicaciones de registro de recorrido a través de GPS y tomando nota de los nombres, material constructivo y calidad de las caminerías, vías y escaleras, se mapearon un total de 8.2 kilómetros de recorrido y se identificaron 34 puntos de servicio o comercios relevantes del sector en un área de 250.000 metros cuadrados -o 25 hectáreas. Los estudiantes procesaron la información con el apoyo de la urbanista Dione Escobar, profesora de la Universidad Simón Bolívar quien lideró el proyecto, y cargaron los datos en la plataforma digital Open Street Maps, un importante portal de mapas digitales de fuente abierta. Actualmente, casi todas las caminerías, callejones y escaleras del sector aparecen en el mapa que está disponible de forma gratuita y libre en internet.

Resultados del proyecto de mapeo en el barrio San Miguel de La Vega:

Imagen satelital del barrio San Miguel de La Vega en CaracasMapeo comunitario en barrio San Miguel de La Vega

Fuente: Google Earth.

Esta iniciativa estuvo motivada por otros proyectos internacionales con el mismo objetivo, como Map Kibera, en uno de los sectores de barrio más famosos del mundo, en Nairobi, Kenia. El proyecto se llevó a cabo entre 2009 y 2010, mapeando un área total de 250 hectáreas y publicando en línea el primer mapa libre y gratuito de Kibera, compuesto por 13 comunidades diferentes con un total de 170.000 habitantes. Más adelante, esta iniciativa permitió identificar puntos de resguardo y atención para personas con necesidad de servicios especiales, así como proyectos de reportaje comunitario y otros programas sociales, que han influido positivamente en la calidad de vida de sus residentes.

Resultados del trabajo realizado por Map Kibera en Kenya:


Ver en OpenStreetMaps

Recuperando el valor real de los mapas

Otros casos son más especializados. Por ejemplo, Missing Maps es una organización que, gracias al apoyo de una comunidad de cartógrafos voluntarios, completa los mapas de sectores populares de países en vías de desarrollo en OpenStreetMaps. Su objetivo es que exista cartografía disponible para los cuerpos de rescate que atienden estas comunidades luego de desastres naturales, ya que muchos de los lugares que son más afectados por huracanes e inundaciones todos los años tampoco aparecen en los mapas.

En Latinoamérica también han surgido proyectos similares. Geochicas es otro ejemplo de cómo se pueden aportar soluciones para reducir las brechas que dificultan a ciertos grupos el acceso a bienes y servicios. Esta iniciativa reúne a mujeres que mapean zonas de riesgo y prestación de servicios específicamente dirigidos a mujeres en ciudades de Latinoamérica, entendiendo que mucha de esta información tampoco aparece en estos portales.

Nuevas formas de empoderamiento

Sin duda, seguirán surgiendo más iniciativas de este estilo. Los mapas digitales representan hoy un gran ventaja, y aparecer en ellos tiene implicaciones cada vez más tangibles para las personas. Estos proyectos son ejemplos de cómo la tecnología ha impactado a las ciudades más allá del desarrollo de la infraestructura urbana; las cambia al ampliar las oportunidades que tenemos los ciudadanos para construirla y vivirla. Hoy en día, cualquier persona con acceso a internet tiene la capacidad de sumar a la capa de información y datos libres que hacen de la ciudad un lugar para todos.

Foto de portada: Andrés Castro (@castrokike).

Publicado por Nikolai Elneser Montiel en Dibujos libres, Nikolai Elneser Montiel
Movilidad del futuro: 5 casos sobre movilidad compartida y sustentable

Movilidad del futuro: 5 casos sobre movilidad compartida y sustentable

La forma en que nos desplazamos por nuestras ciudades ha cambiado considerablemente en los últimos años. Bien sea por contribuir a la reducción del tráfico y de emisiones contaminantes, o por su facilidad de implementación, los servicios de movilidad compartida están en auge.

Cada día surgen nuevas aplicaciones para la movilidad compartida en distintas modalidades: autos, motos, bicicletas, scooters, entre otros. El boom de la economía colaborativa llegó a los sistemas de transporte y lo que inició con el movimiento de “mi casa es tu casa” (Airbnb), ha continuado rápidamente con otros servicios compartidos como autos y bicicletas.

Ya sea que estas nuevas formas de movilidad sean impulsadas por gobiernos locales o surjan por emprendimientos privados, la innovación en transporte supone ventajas y desafíos para la movilidad del futuro. Presentamos 5 referentes de distintos tipos de movilidad compartida que tuvimos la oportunidad de probar:

Wheels – Atlanta, Estados Unidos

Con más de cinco opciones de scooters y sistemas compartidos de movilidad sin estación, Atlanta es una ciudad que ha servido para experimentar con estos modelos de «micro movilidad» urbana. En 2019 Wheels se sumó a la lista de opciones, un híbrido entre bicicleta y scooter eléctrica.

 A pesar de su pequeño tamaño, Wheels cuenta con asientos cómodos y ruedas de 14 pulgadas que le dan más versatilidad que los scooters tradicionales. A diferencia de las bicicletas, no cuenta con pedales. Para avanzar solo hace falta presionar el botón del acelerador.

 Las Wheels se liberan para su uso a través de una aplicación móvil. Su costo es 0.25 centavos de dólar por minuto. La compañía apuesta a la sostenibilidad a través de su diseño modular que permite el reemplazo de piezas individuales en caso de avería, al igual que la posibilidad de recargar su batería por separado.

 Como valor agregado, Wheels tiene la capacidad de conectar tu celular con el scooter a través de bluetooth para reproducir música con Spotify en sus parlantes integrados. Actualmente se encuentran disponibles solo en Los Ángeles, San Diego y Atlanta, pero parece tener muy buena receptividad y quizás las veamos más adelante en otras ciudades.

Foto: Forbes

Foto: Forbes.

Citi Bike – Nueva York, Estados Unidos 

Citibike es la red de bicicleta compartida de la ciudad de Nueva York. El Departamento de Transporte de la ciudad ha ido expandiendo la red paulatinamente, con el patrocinio de Citibank. Al momento cubre gran parte de Manhattan y sigue creciendo en las zonas de Brooklyn y Queens. 

Funciona así: puedes comprar una anualidad ($163) o puedes pagar por viaje ($3.75). A través de la app o con tarjeta a la mano, se adquiere un código que funciona como llave para liberar una bicicleta y rodar hasta 30 minutos, cuando se debe regresar a otra estación sin sufrir cargos adicionales. Si tienes la membresía anual, cuentas con hasta 1 hora para regresar la bicicleta.

Hay quienes utilizan el sistema principalmente en verano, para evadir las calurosas estaciones de metro, o para conectar comunidades o lugares que usualmente el Subway (metro) no conecta y cuando la frecuencia de buses no es eficiente. Citibike permite responder con inmediatez a las  necesidades de movilidad mientras se ejercita el cuerpo rodando bicicletas pesadas y se sortea la topografía de la ciudad. La cesta frontal presenta un problema: no es lo suficientemente grande para una bolsa de mercado y tampoco permite colocar un bolso sin que se caiga durante el trayecto. 

Manejar bicicleta en NYC es un desafío. No todas las ciclovías están protegidas y las que sí están, suelen localizarse en calles comerciales donde son ocupadas por camiones de carga y descarga. Existen varias calles compartidas (shared streets) donde no se proporciona un espacio exclusivo para cada modo de transporte. Las colisiones son cada vez más frecuentes. Ante esto, el programa Vision Zero, así como las personas que cada vez utilizan este modo de transporte, están teniendo más presencia en las calles y, a mediano plazo, más respeto por los otros conductores.

Citi Bike, Nueva York

Foto: Pixabay.

Mobike – Santiago de Chile 

Santiago de Chile cuenta con una amplia gama de servicios para la movilidad compartida en trayectos urbanos cortos (BikeSantiago, Mobike, Bici Las Condes, Lime, Scoot, HOP, Grin, Awto). Una de las opciones disponibles es Mobike, empresa de origen china que aterrizó en Chile en marzo de 2018 y que tiene actualmente cobertura en siete municipios.

Mobike se diferencia de sus principales competidores en que no requiere estaciones o “docks” para su funcionamiento. Sólo debes descargar la app en tu teléfono, buscar la bicicleta más cercana y desbloquearla con el código QR. Si no consigues una bicicleta caminando por los principales espacios públicos de la ciudad o, si quieres programar un viaje, la aplicación te permite buscar en el mapa las bicis más cercanas y reservar una hasta por 15 min. ¡Puedes hacerla sonar para encontrarla más rápido!

La app de Mobike permite además desbloquear bicicletas a través del bluetooth y registra información de interés como tus viajes, distancias recorridas, tiempos de viaje, calorías quemadas y CO2 que evitaste liberar. No obstante, al utilizar el servicio debes tomar en consideración que la Ley de Convivencia Vial estipula el uso obligatorio de cascos y chalecos reflectantes para todos los ciclistas. Dada la simplicidad del sistema Mobike, este no incorpora los implementos mencionados así que deberás llevarlos contigo si no quieres someterte a una multa que varía entre 15-35 dólares.

Foto: Adonay Perrozzi.

Lime – Santiago de Chile 

En la ciudad de Santiago la electromovilidad ha tomado prominencia en los últimos años, no sólo por las discusiones que existen dentro de las instituciones públicas sino también por la aparición de varias empresas que ofrecen servicios de este tipo. Una de estas empresas, Lime, se dedica al alquiler de scooters para realizar viajes cortos, idealmente de menos de 5 km, un mercado ideal para este tipo de movilidad.

La manera en la que funciona la aplicación de Lime para poder acceder a las scooters es bastante intuitiva. El registro es sencillo: utilizas tu número telefónico para crear un usuario, luego registras tu tarjeta de crédito y, por medio de un código QR, desbloqueas hasta 5 scooters a las cuales tengas acceso en la calle para que tú y tu grupo de amigos pueda pasearse por la ciudad. Luego de tu viaje, bloquea nuevamente la scooter con la aplicación y toma una foto para que quede registro que la estacionaste en un lugar adecuado. Aunque las tarifas varían de acuerdo al tiempo de viaje, estar en scooter 10 minutos puede costarte alrededor de 3.5 dólares.

Hasta aquí todo suena a que tendremos un grato recorrido, lo cual es relativamente cierto. Sin embargo, la experiencia de las scooter deja muchas interrogantes y retos que resolver al menos desde la perspectiva del servicio. En primer lugar, las empresas de scooter sólo funcionan en áreas predeterminadas que existen en algunos municipios de alto ingreso, haciendo inviable que las scooter jueguen un componente clave en la intermodalidad de la ciudad. Asimismo, la aplicación supone de antemano que la persona posee un teléfono inteligente y cuenta bancaria con tarjeta de crédito, lo que plantea otros retos a personas de menores ingresos que puedan estar en estos municipios. Por último, al usar la aplicación, quien utiliza la scooter acuerda cumplir con ciertos requisitos como el uso de casco, o tener licencia de conducir, que más que adecuarse a las realidades de cada ciudad, buscan liberar a la empresa de cualquier tipo de responsabilidad.

Aunque utilizar scooter es una actividad bien divertida y agradable, no deja de tener trasfondos y consecuencias serias, tanto para la ciudad como para quienes las usan.

Lime scooters en Santiago, Chile

Foto: SCLMAG.

EVO Car Share – Vancouver, Canadá 

Además de sistemas de bicicletas y scooters, muchas ciudades cuentan hoy con servicios de carros compartidos. Tal es el caso de Vancouver, Canadá, en donde la topografía de gran parte de su área metropolitana hace más apropiado el uso de otros medios más potentes. EVO es una de las 3 opciones de servicios de carros compartidos que tiene la ciudad (junto con Zipcar y Modo) y cuenta con una flota de 1.750 vehículos, conformada 100% de unidades modelo Toyota Prius Híbridos con capacidad para 5 pasajeros y bases en el techo para llevar bicicletas, tablas y/o esquís.

EVO vincula usuarios con vehículos privados, para libre circulación alrededor de la ciudad. A través de una app, las personas registradas pueden localizar, reservar y activar cualquiera de los vehículos desocupados. Sus costos son variables, dependiendo del paquete que mejor le convenga al usuario, oscilando desde $0.41CAD por minuto hasta $90CAD por día.

Este proyecto está fundado por la compañía de seguros de la provincia de British Columbia BCAA. EVO establece un perímetro llamado «Home Area» (área de servicio) y estacionamientos satelitales en las afueras de éstas. Este perímetro abarca la mayoría del área metropolitana de Vancouver y, dentro de él, los vehículos pueden ser utilizados con toda comodidad. Sin embargo, la compañía afirma que técnicamente puedes ir a cualquier parte de Canadá con sus unidades, pero fuera del Home Area no vas a poder prenderlo… ni apagarlo.

Respecto al estacionamiento, existen dos modalidades principales:

1) EVO, junto a gobiernos de cada ciudad y otras empresas, definen áreas exclusivas de estacionamiento, principalmente en lugares de interés como campus universitarios y aeropuertos;
2) Cualquier espacio disponible de estacionamiento en la ciudad con o sin parquímetro, ofreciendo además tarifas y restricciones preferenciales.

Evo_1

Foto: Andrés Peñaloza.

En muchas ciudades estas innovaciones en materia de movilidad provienen de compañías tecnológicas y no necesariamente de gobiernos locales. La competencia entre diversos tipos de servicios y empresas, el costo de funcionamiento, las regulaciones de distintas ciudades, así como otros factores, han contribuido a una alta rotación en los servicios de movilidad compartida.

Si bien observamos frecuentemente la introducción y salida de nuevas aplicaciones de micro movilidad, consideramos que la puesta en práctica de estos sistemas permite vislumbrar las oportunidades y desafíos que enfrentan nuestras ciudades con requerimientos cada vez más diversos para la movilidad de sus ciudadanos.   

Foto de portada: Pixabay.

Publicado por Transecto Urbanismo en Adonay Perrozzi Paladino, Alexandra Paty Díaz, Andrés H. Peñaloza Rengifo, Colaboraciones, José Manuel Guzmán, Nikolai Elneser Montiel, Referentes