Fotografía capturada con drone del sector Carapita en Caracas.

Cartografía digital y la importancia de aparecer en un mapa

Publicado por Nikolai Elneser Montiel el 23 de Marzo de 2020

Asegurar que los barrios estén adecuadamente representados en las plataformas de cartografía digital es crucial para su desarrollo.

Alejandro es un joven que hasta hace no mucho estaba buscando empleo. Sin embargo, hubo una plataforma digital donde nunca pudo hacerlo, pues necesitaba colocar su dirección de habitación en un formato compatible con Google Maps. El problema de Alejandro era que por vivir en el barrio La Vega -un sector «autoproducido» de Caracas-, no podía conseguir el callejón donde quedaba su vivienda.

Cerca del 30 por ciento de la superficie de Caracas está compuesta por barrios -favelas en Brasil, comunas en Colombia o villas en Argentina- donde vive más del 40 por ciento de la población de la ciudad, y la realidad es que, a pesar de que existen muchos esfuerzos por brindar mayor calidad de vida a estas comunidades, estas aún no aparecen en muchos mapas.

Ni los archivos de sistemas de información geográfico o AutoCad que puedan tener las municipalidades, ni las plataformas abiertas como Google Maps cuentan con información sobre las vías, edificaciones y servicios que se prestan en los barrios, y es bastante común que estas urbanizaciones estén representadas como simples y amplias manchas grises, sin ningún tipo de detalle.

Hoy en día, la tecnología nos permite acceder a muchísima información de forma libre. Las plataformas de mapas digitales son solo uno de los ejemplos de cómo hacemos uso de esa información de forma cotidiana, bien sea para conseguir una dirección, ver el horario de trabajo de algún local o comercio que nos interese, e incluso para movernos en la ciudad de la forma más efectiva posible, en transporte público o vehículo particular.

Sin embargo, como es el caso de La Vega, donde vive Alejandro, hay grandes extensiones de la ciudad que aún no existen en estas plataformas, y al no estar allí, también se pierde la posibilidad de acceder a las oportunidades que estas ofrecen. Peor aún, esta condición excluye a gran parte de la población de servicios básicos que cada día se apoyan más en la tecnología, de modo que estar en ellas se traduce en una forma de existir.

El problema de la falta de datos

Desde un punto de vista profesional, desarrollar proyectos en zonas de barrios representa una gran dificultad debido a la complejidad y superposición de elementos físicos y sociales que componen estos espacios. Abordar un problema en uno de estos sectores suele involucrar el desafío previo de conseguir información acertada y actualizada del área de estudio, que no se da de igual manera en otro contexto de la ciudad.

Desde datos demográficos y características específicas de la infraestructura de servicios, hasta cartografía actualizada con edificaciones y vías, la ausencia de datos a veces impide responder hasta las preguntas más básicas para la elaboración de un proyecto urbano. Pero todo esto es posible de atender si aprovechamos al máximo estas nuevas plataformas y sumamos, gracias a sus modelos colaborativos, la información faltante.

Estudiantes mapean la comunidad de San Miguel en Caracas

Estudiantes llenan información sobre caminerías del barrio San Miguel en un mapa impreso. Foto: Nikolai Elneser Montiel.

Sumando a la capa de información

Por esta razón, a principios del 2018 como parte de un proyecto con siete estudiantes de la Universidad Simón Bolívar en Caracas, se llevó a cabo un modelo piloto de mapeo de barrios. El objetivo era probar metodologías y herramientas que permitieran incluir las vías y caminerías de los barrios en las plataformas de cartografía digital. Junto a los vecinos organizados con el apoyo de Caracas Mi Convive, y equipados con un celular inteligente, copias de imágenes satelitales del sector, algunas encuestas básicas y unos crayones, los estudiantes caminaron todo el sector conocido como La Parte Baja de La Vega, al oeste de la ciudad.

Usando aplicaciones de registro de recorrido a través de GPS y tomando nota de los nombres, material constructivo y calidad de las caminerías, vías y escaleras, se mapearon un total de 8.2 kilómetros de recorrido y se identificaron 34 puntos de servicio o comercios relevantes del sector en un área de 250.000 metros cuadrados -o 25 hectáreas. Los estudiantes procesaron la información con el apoyo de la urbanista Dione Escobar, profesora de la Universidad Simón Bolívar quien lideró el proyecto, y cargaron los datos en la plataforma digital Open Street Maps, un importante portal de mapas digitales de fuente abierta. Actualmente, casi todas las caminerías, callejones y escaleras del sector aparecen en el mapa que está disponible de forma gratuita y libre en internet.

Resultados del proyecto de mapeo en el barrio San Miguel de La Vega:

Imagen satelital del barrio San Miguel de La Vega en CaracasMapeo comunitario en barrio San Miguel de La Vega

Fuente: Google Earth.

Esta iniciativa estuvo motivada por otros proyectos internacionales con el mismo objetivo, como Map Kibera, en uno de los sectores de barrio más famosos del mundo, en Nairobi, Kenia. El proyecto se llevó a cabo entre 2009 y 2010, mapeando un área total de 250 hectáreas y publicando en línea el primer mapa libre y gratuito de Kibera, compuesto por 13 comunidades diferentes con un total de 170.000 habitantes. Más adelante, esta iniciativa permitió identificar puntos de resguardo y atención para personas con necesidad de servicios especiales, así como proyectos de reportaje comunitario y otros programas sociales, que han influido positivamente en la calidad de vida de sus residentes.

Resultados del trabajo realizado por Map Kibera en Kenya:


Ver en OpenStreetMaps

Recuperando el valor real de los mapas

Otros casos son más especializados. Por ejemplo, Missing Maps es una organización que, gracias al apoyo de una comunidad de cartógrafos voluntarios, completa los mapas de sectores populares de países en vías de desarrollo en OpenStreetMaps. Su objetivo es que exista cartografía disponible para los cuerpos de rescate que atienden estas comunidades luego de desastres naturales, ya que muchos de los lugares que son más afectados por huracanes e inundaciones todos los años tampoco aparecen en los mapas.

En Latinoamérica también han surgido proyectos similares. Geochicas es otro ejemplo de cómo se pueden aportar soluciones para reducir las brechas que dificultan a ciertos grupos el acceso a bienes y servicios. Esta iniciativa reúne a mujeres que mapean zonas de riesgo y prestación de servicios específicamente dirigidos a mujeres en ciudades de Latinoamérica, entendiendo que mucha de esta información tampoco aparece en estos portales.

Nuevas formas de empoderamiento

Sin duda, seguirán surgiendo más iniciativas de este estilo. Los mapas digitales representan hoy un gran ventaja, y aparecer en ellos tiene implicaciones cada vez más tangibles para las personas. Estos proyectos son ejemplos de cómo la tecnología ha impactado a las ciudades más allá del desarrollo de la infraestructura urbana; las cambia al ampliar las oportunidades que tenemos los ciudadanos para construirla y vivirla. Hoy en día, cualquier persona con acceso a internet tiene la capacidad de sumar a la capa de información y datos libres que hacen de la ciudad un lugar para todos.

Foto de portada: Andrés Castro (@castrokike).