High Line NYC

De rieles abandonados a espacios públicos: cinco casos

Publicado por Adonay Perrozzi el 26 de Agosto de 2020

Distintas vías férreas que en épocas anteriores permitieron recorrer largas distancias, son ahora puntos de encuentro para los ciudadanos.

El ferrocarril es uno de los legados más notables de la Revolución Industrial. Su desarrollo permitió que tierras distantes se volvieran casi instantáneamente accesibles y que grandes cantidades de mercancía pudieran ser transportadas en menor tiempo para conquistar nuevas fronteras comerciales.

Con la introducción de la tecnología avanzada en los sistemas de transporte, antiguas líneas férreas fueron reemplazadas por trenes de alta velocidad, pero no todas estas estructuras encajaron en la nueva configuración urbana de la ciudad post-industrial. Muchas sucumbieron al abandono y sirvieron como auténticas barreras de óxido, dividiendo el tejido urbano.

Como remembranza de una época en la que el ferrocarril permitía conectar más que dividir, distintas ciudades han impulsado la restauración de estas infraestructuras. Muchas de estas reliquias de la era industrial se han reinventado como parques públicos, sirviendo como catalizadores de regeneración urbana. Su potencial y flexibilidad de diseño han permitido transformar espacios aislados en destinos creativos que conectan y mejoran la vida comunitaria.

High Line – Nueva York, EE. UU.

El último tren que transitó en el West Side de Manhattan lo hizo en 1980. La antigua línea ferroviaria, a 10 metros de altura, estuvo abandonada por décadas, destinada a la demolición. Pero en 1999 la organización Friends of the High Line (FHL), fundada por dos apasionados residentes, presionó para mantener la estructura. Propusieron dos concursos internacionales: un concurso de ideas en 2003 y uno de diseño en 2004. En este último, un comité directivo compuesto por representantes de la ciudad de Nueva York y de FHL seleccionó al equipo ganador para trabajar en la transformación.

Luego de años de múltiples desafíos, la primera sección del High Line abrió en 2009. Este parque público de 2,3 km de largo y 2,7 hectáreas de extensión, es propiedad de la ciudad y es operado por FHL junto al Departamento de Parques y Recreación de Nueva York. A lo largo de su recorrido se pueden observar más de 500 especies de plantas y árboles durante primavera, experimentar distintas actividades culturales y disfrutar de obras de arte gratuitas en pleno corazón de la ciudad. Con más de 7 millones de visitas al año, el High Line se ha convertido en referente mundial para la reutilización de antiguas vías férreas y catalizador de transformación urbana en las comunidades de Meatpacking District, Chelsea y el nuevo Hudson Yards.

Fuente: Friends of the High Line.

The Goods Line – Sydney, Australia

El corredor ferroviario que operaba desde 1855 entre Sydney y el puerto de Darling cesó sus actividades en la década de los 80. En los años siguientes, una parte de la antigua línea férrea se convirtió en un sendero peatonal. A partir de 2012, la Autoridad Forestal de Sydney Harbour, junto a las firmas de arquitectura CHROFI y ASPECT Studios, trabajaron en un plan para convertir esta estructura en la columna vertebral cívica que conecta y llena de energía la zona más densa de la ciudad.

En agosto de 2015 se inauguró oficialmente The Goods Line, un parque público con senderos para peatones y ciclistas que conecta a las principales instituciones educativas y culturales de Sydney. Manteniendo elementos de la línea férrea como los rieles y el puente de hierro más antiguo de Australia, el parque contiene diferentes espacios interactivos que incluyen mesas de ping-pong, un gimnasio al aire libre, un anfiteatro, pantallas digitales para disfrutar películas y proyecciones, un área de juegos acuáticos, entre otras amenidades. En los próximos años la ciudad pretende extender este corredor con miras a consolidarse como el principal espacio público de Sydney.

Fuente: ASPECT Studios.

Baana – Helsinki, Finlandia

La línea de ferrocarril que operaba desde 1894 conectando el principal puerto de carga con la Estación Central de Helsinki se volvió obsoleta tras la transferencia del puerto. En 2008 la estructura ferroviaria que dividía el tejido urbano de la ciudad se desmanteló, cuestionando el futuro de los espacios abiertos disponibles. Construir un túnel subterráneo o adecuar la infraestructura para la circulación vehicular representaba una inversión importante para la ciudad, por lo que, en un esfuerzo colaborativo entre las autoridades municipales, residentes y académicos, se decidió convertir el espacio en un corredor para peatones y ciclistas.

Inaugurado en 2012, su principal virtud es la seguridad que brinda ya que, al estar 7 metros debajo de las calles de la ciudad, no presenta intersecciones viales. A través de una intervención modesta que incorporó áreas ajardinadas e instalaciones recreativas como canchas de baloncesto y tenis de mesa, este corredor de 1,3 km de largo mantiene la esencia del paisaje ferroviario original, sus dimensiones y materiales, con el fin de resguardar la memoria industrial de Helsinki. Dado que al menos 5.000 ciclistas se desplazan diariamente por el Baana, las autoridades locales planean construir una red de ciclovías que conecte las principales áreas residenciales y laborales de la ciudad, alcanzando una longitud total de 130 kilómetros.

Fuente: Wikimedia Commons.

Coulée Verte René-Dumont – París, Francia

En 1969 la línea de ferrocarril que operaba en la ciudad fue desafectada. Una parte de su trazado se integró a la red de trenes de cercanías de París, mientras que el tramo restante fue abandonado. A partir de los años 80 el sector alrededor de la vía férrea abandonada fue rehabilitado, por lo que en 1988 el paisajista Jacque Vergely y el arquitecto Philippe Mathieux iniciaron las obras para recuperar este corredor. Los trabajos concluyeron en 1993 con la inauguración del paseo Coulée Verte René-Dumont.

Una parte del trazado de este corredor de 4,7 km de largo transcurre a 10 metros de altura sobre el famoso Viaducto de las Artes el cual, tras ser rehabilitado en 1989, alberga bajo sus arcos talleres artesanales y tiendas donde puedes adquirir los objetos elaborados en el sitio. Algunas secciones del corredor son de acceso peatonal y para bicicletas, mientras que algunos tramos son exclusivos para peatones. El paseo combina espacios modernos y zonas con vegetación salvaje donde predominan las enredaderas y amapolas silvestres.

Fuente: The Guardian.

Train Track Park – Jerusalén, Israel

En 1993 la ruta del ferrocarril Jaffa-Jerusalén cesó su funcionamiento, dejando 8 km de vías férreas abandonadas que pronto se convirtieron en una clara división en la trama urbana de la ciudad. Su notable estado de deterioro contribuyó a que el espacio sirviera como vertedero ilegal por el cual nadie transitaba. A finales de la década de los 90, distintas organizaciones de la sociedad civil junto a la Coalición Sostenible de Jerusalén y la Sociedad para la Protección de la Naturaleza de Israel, iniciaron una campaña para convertir el deteriorado corredor en un parque.

Train Track Park se construyó entre 2010 – 2013. El proyecto dirigido por la Autoridad de Desarrollo de Jerusalén consiste en un parque lineal de 7 km de largo que une siete vecindarios judíos y árabes de la ciudad mediante paseos peatonales y ciclovías. Las comunidades han establecido distintas actividades a lo largo del corredor como bibliotecas públicas gratuitas en las que se donan e intercambian libros. Parte importante del proyecto fue preservar los rieles originales como un elemento de diseño importante, así como la Primera Estación de Jerusalén que se ha convertido en un elemento de ocio albergando restaurantes, tiendas, exhibiciones de arte y otros elementos culturales.

Fuente: Jerusalem film fund.

Foto de portada: Friends of the High Line.

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