E-bike

Las bicicletas eléctricas y la próxima revolución de la movilidad urbana

Publicado por Andrés Peñaloza el 09 de Mayo de 2021

Muchos gobiernos están brindando ayudas a sus ciudadanos para promover este medio de transporte por encima del auto personal.

Si ha habido algún beneficio de la pandemia, al margen del gran daño que ha hecho a nivel global, es que ha ayudado a evidenciar más que nunca el enorme potencial de la movilidad activa, que comprende todos los modos de transporte que no dependen de un motor. Ello ha permitido desencadenar una gran cantidad de cambios en la forma en la que las ciudades priorizan inversiones en infraestructura y diseño urbano que, a su vez, ha fomentado tanto interés en las bicicletas que se ha reportado una escasez mundial de partes y repuestos. Sin embargo, para muchos, movilizarse en bicicleta en su día a día no es una opción realista ya sea por limitaciones de salud o condición física, así como la dificultad de viajar largas distancias o por terrenos montañosos. 

Ante estos retos, la irrupción de las bicicletas eléctricas ha presentado una alternativa que poco a poco ha ido captando la atención del público gracias a su gran versatilidad y capacidad de adaptarse a diferentes dinámicas urbanas. No obstante, su penetración en el mercado ha estado limitada por múltiples factores. Uno de ellos es la ineludible similitud que tienen con las motocicletas, lo que ha provocado que en muchas ciudades este modo de transporte haya enfrentado resistencia, tanto desde su comercialización como de su uso en la ciudad. Por otro lado, el elevado costo de estos vehículos ha reducido significativamente su potencial mercado, limitado principalmente a entusiastas, audiencias especializadas, o servicios de movilidad compartida.

A esto, se suma el hecho de que el auge de las bicicletas eléctricas ha sido opacado por el crecimiento de otro sector mucho más llamativo de la movilidad eléctrica. Los automóviles eléctricos han desviado la atención del público, gobiernos e inversionistas.

La mejor cara de la movilidad eléctrica

Los lanzamientos de autos eléctricos y las nuevas tecnologías relacionadas acaparan el foco de atención de medios de comunicación al presentarse como la gran alternativa ecológica al vehículo tradicional. Grandes marcas que han dominado el mundo automotor por décadas como Porsche y Mercedes Benz, se han unido a otras pioneras en el campo como Tesla, con sus propios ofrecimientos, creando un mercado cada vez más amplio y competitivo. Según datos de la Agencia de Energía Internacional (IEA) esto ha impulsado un crecimiento exponencial de vehículos eléctricos en circulación a nivel mundial, pasando de 7.2 millones en 2019 a más de 10 millones en 2020. Sin embargo, este tipo de estadísticas esconden un importante dato sobre el sector. 

Fuente: Downtown Magazine.

Estimaciones de BloombergNEF indican que dentro de este gran auge, en el 2020 los automóviles tuvieron un crecimiento aproximado de 2,8%, quedando como el tercer sector de la movilidad con mayor crecimiento, muy por detrás del transporte público con 33%, y los vehículos de dos ruedas (como scooters, bicicletas y motocicletas) con 30%. Vale destacar, además, que una importante porción del crecimiento en las ventas de automóviles eléctricos se debe a que muchos países del mundo han implementado políticas fiscales para incentivar a sus habitantes a optar por estos vehículos en vez de autos tradicionales, con motor a combustión. 

Por el contrario, el crecimiento del sector vinculado a la movilidad activa ha sido más orgánico y, pese a recibir mucha menor atención del público general, muchos gobiernos ya han identificado a las bicicletas eléctricas como una de las claves para reducir su huella de carbono y mejorar la calidad urbana de sus regiones metropolitanas.

La evidencia a favor de las bicicletas eléctricas

Pese a lograr una gran mejoría con respecto a las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al transporte, los automóviles eléctricos fallan en promover un uso más eficiente del territorio, siguiendo la tendencia del auto tradicional que propicia la expansión de la mancha urbana y trae a su vez deforestación y la perturbación de ecosistemas completos. En este sentido, estudios sobre el uso e impacto de bicicletas eléctricas han demostrado que estas últimas son un gran punto medio entre las bicicletas y los autos personales ya que unen importantes beneficios de ambos.

De acuerdo al sitio especializado TNMT, las bicicletas eléctricas son el cuarto modo de transporte con menor impacto ambiental – sólo por detrás del tranvía eléctrico, la bicicleta tradicional y caminar – en función de la cantidad de gramos de carbono emitidos por persona por kilómetro viajado, incluyendo el proceso de manufactura y mantenimiento. En comparación, los automóviles eléctricos se ubican en el puesto número 15, de 22 considerados, principalmente por la cantidad de emisiones resultantes de su producción de desechos.

Emisiones de carbono promedio por modo de transporte (en gramos por kilómetros por persona). Fuente: TNMT.

Un estudio de la Universidad del Estado de Portland estimó que para la ciudad de Portland, Oregon, un incremento de 15% de adopción de bicicletas eléctricas como modo principal de transporte podría ayudar a reducir las emisiones de carbono asociadas a movilidad en un 11% (siendo el auto personal responsable de más del 95% del total). Sin embargo, esto vale contrastarlo con el resultado de diversas investigaciones que han demostrado que los dueños de bicicletas eléctricas sustituyen el 30% de sus viajes en auto personal, autobús, o bicicleta tradicional por viajes en bicicleta eléctrica

Esto último quiere decir que, estratégicamente, si los gobiernos están interesados en reducir las emisiones de carbono por medio de un cambio de modalidad de transporte, deberían considerar seriamente orientar recursos en reducir las limitaciones a las que los ciudadanos se enfrentan para acceder a una bicicleta eléctrica, siendo su alto costo uno de ellos.

La ayuda de los gobiernos

En virtud de la evidencia a favor de las bicicletas eléctricas y, en muchos casos, enmarcado en el desarrollo de políticas que permitan alcanzar las metas establecidas en acuerdos internacionales, algunos países han establecido incentivos fiscales para promover que sus ciudadanos adopten este medio de transporte. Algunos gobiernos han, incluso, tomado una postura mucho más agresiva enfocada en hacer que los usuarios migren definitivamente del automóvil a la bicicleta. A continuación, revisamos algunos casos interesantes:

La clave del futuro

La evidencia ha ayudado a demostrar que las bicicletas eléctricas son una herramienta efectiva para luchar contra el cambio climático, reduciendo las emisiones de carbono asociadas a la movilidad. Sin embargo, aún presentan una gran cantidad de retos que se hacen más agudos en países en vías de desarrollo como su alto costo y la inexistencia de una infraestructura física e institucional que brinde garantías y seguridad a vendedores y usuarios.

Fuente: Mark Sutton vía Cycling Industry News.

Por el momento, el enfoque de los gobiernos ha estado orientado principalmente a la adaptación de la infraestructura de la ciudad para proteger y facilitar la movilidad de bicicletas (tradicionales y eléctricas) y otros medios de transporte activo. En un segundo plano, la implementación de incentivos fiscales ha permitido que la opción eléctrica esté al alcance de un mayor número de personas mientras el mercado se hace más competitivo, con costos más accesibles y una oferta más variada que responda a las necesidades de más personas.

Ciertamente, la bicicleta eléctrica no ha venido a sustituir completamente el auto personal. Para muchos, esta no será nunca una opción viable por su capacidad de carga, falta de infraestructura o simples preferencias personales. Pero para muchos otros, las bicicletas eléctricas pueden representar una opción suficientemente atractiva para sustituir una buena parte de sus viajes en la ciudad y, en el proceso, lograr un gran impacto en el ambiente.

Foto de portada: Okai Vehicles vía Unsplash.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.