El mundo al 2064: la población mundial dejará de crecer

Publicado por José Manuel Guzmán el 16 de Septiembre de 2020

¿Si el mundo empieza a perder población, qué pasará con las ciudades?

Durante muchas décadas las instituciones internacionales enfocadas en el desarrollo han trabajado en mejorar las condiciones de vida de una población mundial siempre creciente, con desafíos tan grandes como la reducción de la pobreza, el acceso a la educación y el desarrollo económico. Sin embargo, durante los últimos años las proyecciones de población están avizorando un nuevo problema: el fin del crecimiento.

Un reciente artículo publicado en The Lancet calcula que la población mundial llegará a su punto más alto en el año 2064, mucho antes que las actuales proyecciones de las Naciones Unidas, con un total de 9,73 billones de habitantes y descendiendo a 8,79 billones para el 2100. El punto crítico de este análisis recae en la tasa total de fertilidad global que sería de 1,66, muy por debajo de la tasa de reemplazo poblacional, es decir el mínimo necesario para mantener la población (2,1). El escenario propuesto en este estudio muestra que, de todas las regiones, sólo África del norte y Medio Oriente y África sub-sahariana crecerían demográficamente.

Fuente: The Lancet.

Esta caída poblacional sin precedente plantea desafíos que apenas se están empezando a estudiar. Sin embargo, ¿dónde radica nuestra preocupación por este tema?

El problema poblacional

En la actualidad, el tema demográfico ha tomado bastante importancia debido a los impactos de la humanidad en el planeta, al punto que muchas personas están pensando en no tener hijos. No obstante, esta preocupación por el tamaño de la población no es nueva.

Una de las ideas más famosas de la historia vinculadas a la demografía fue del pensador Thomas Malthus, quien en su obra de 1789 Primer ensayo sobre la población plantea que la población siempre crecerá de forma geométrica, mientras que la producción de alimentos crece de forma aritmética, por lo que la humanidad tiene que pasar por hambrunas, guerras y enfermedades para regular su población de forma natural. Incluso, el Club de Roma recoge estas ideas malthusianas en su publicación los Límites del crecimiento de 1972 al predecir que el crecimiento poblacional rebasaría la capacidad del planeta para proveer recursos a toda la humanidad.

Fuente: Our World in Data. En la actualidad, a pesar del aumento poblacional, la oferta calórica a nivel mundial ha seguido creciendo.

La buena noticia para el ambiente es que más temprano que tarde la población mundial empezará a caer en un hecho histórico sin precedentes, generando múltiples beneficios ambientales. La mala noticia para el resto del mundo es que no sabemos todavía los impactos económicos, sociales y políticos que esto puede representar a una escala global.

¿Por qué la población mundial está cayendo?

El hecho de que la población llegue a su punto máximo durante este siglo puede ser una sorpresa para muchos; es un proceso que tiene décadas ocurriendo y que se conoce como transición demográfica.

La transición demográfica es el nombre que describe los cambios demográficos producidos en el mundo al pasar de una sociedad preindustrial a una industrial durante los últimos dos siglos y a la reducción de la mortalidad y natalidad producida en este período. Aunque la población mundial ha seguido creciendo, esta transición parece estar llegando a su fin. Distintos procesos han acelerado esta transición a lo largo del mundo, sobretodo después de la segunda guerra mundial. En un artículo titulado Hacia la disminución de la población a largo plazo: una discusión de temas relevantes, se tocan varias razones que potenciaron este proceso a nivel mundial:

  1. La reducción del tamaño familiar: la disminución de la mortalidad infantil en el mundo a corto plazo generó familias más numerosas con grandes impactos económicos en los padres; con el tiempo, al sobrevivir mayor cantidad de niños, las familias fueron reduciéndose en número.
  2. Planificación familiar: con familias más pequeñas, fue posible para las mujeres planificar mejor la vida familiar –aunado a la creación de los anticonceptivos– abriendo la oportunidad para las mujeres de estudiar e integrarse al mercado laboral.
  3. Mayor participación femenina en el mercado laboral: al alcanzar mayores niveles de educación y participación laboral, el desarrollo profesional se volvió una prioridad para muchas mujeres que decidieron retrasar o suspender la formación de una  familia.
  4. Globalización: el intercambio cultural y tecnológico mundial producto de la globalización, permitió que estas transformaciones ocurrieran de forma más acelerada en el resto del mundo donde, a pesar de una gran explosión demográfica, ya se empiezan a ver estos cambios que ocurrieron previamente en los países industrializados.

¿Cómo afecta la caída poblacional a un país? El caso de Japón

Japón es uno de los países que ha vivido de primera mano un envejecimiento poblacional continuo por décadas y es, probablemente, uno de los países que entrarán primero en esta fase de caída poblacional de forma natural. Desde 1960 al 2010, por ejemplo, la proporción de niños cayó de 30% a 13%, la proporción de la población económicamente activa se mantuvo en 64%, mientras que los adultos mayores pasaron de ser menos del 6% a 23%. En el 2011, la población de Japón alcanzó su punto más alto con 128,5 millones de habitantes. El mismo estudio de The Lancet pronostica que para el 2100 la población de Japón caerá a la mitad. Ante estos escenarios, un estudio analizó los impactos que la reducción poblacional tendrá en Japón y que pueden ser una alerta para otros países que pronto entrarán en este proceso.

En primer lugar, al reducirse y envejecer la cantidad de trabajadores en el país, será necesario ajustar las políticas de empleo para aumentar la edad de retiro. Segundo, al ser menos los trabajadores, el sistema de pensiones deberá ser reformado para evitar su insolvencia. Como en muchos otros países del mundo, el sistema de pensiones se financia a partir del pago de los trabajadores actuales que financian a la población retirada. Al aumentar el número de retirados, el sistema entraría en colapso y las políticas de migración tendrán que flexibilizarse para intentar cubrir el vacío. Para el caso de Japón no parece que esto sea suficiente. Inclusive, en un futuro próximo es posible que los mismos países que exportan mano de obra empiecen a sufrir escasez en las próximas décadas.

Fuente: Yoshikazu Tsuno / AFP / Getty Images / The Times. Japón tiene la proporción de adultos mayores más alta del mundo.

Los efectos urbanos de la caída poblacional

Desde un punto de vista nacional, resulta clara la necesidad de realizar diversas reformas para que la reducción de la población no sea un cambio fatal para la economía de los países. Asimismo, los impactos en las ciudades son diversos y quizás mucho más urgentes. A pesar de que se espera en todo el mundo que las ciudades sigan creciendo, lo cierto es que este no es un fenómeno que será transversal.

Uno de los impactos que ya vemos hoy, y que seguro se profundizará en las próximas décadas, está vinculado con las ciudades que se encogen. Este fenómeno se relaciona principalmente con las ciudades que pierden población y los impactos que esto genera en su funcionamiento. La pérdida de población aumenta el número de viviendas desocupadas, genera impactos negativos en la economía local, en el mantenimiento de la infraestructura y la capacidad de inversión de los municipios. En consecuencia, la espiral negativa que se produce deriva en la degradación del entorno urbano, su estigmatización y la profundización del fenómeno de despoblamiento. Otros impactos más específicos son los siguientes:

  1. Infraestructura y equipamientos: como consecuencia del encogimiento de la ciudad, la infraestructura y equipamientos existentes deben igual mantenerse, aumentando los costos de provisión y mantenimiento. En un estudio realizado en Alemania, al analizar el impacto del despoblamiento en la infraestructura de agua en ciudades, mostró otros impactos más graves como las zonas de estancamiento en las tuberías de agua por la reducción del uso, el deterioro de la infraestructura de aguas negras que incluyen problemas de salubridad y las fugas que contaminen fuentes de agua subterráneas. En síntesis, los servicios públicos están pensados para funcionar con un mínimo de población que, de no existir, generaría serios problemas en la provisión y mantenimiento de los mismos.
  2. El impacto social: mucho pudiera hablarse de las ciudades que se encogen y la degradación que ocurre en el entorno urbano y su infraestructura, pero un tema más complejo es la gente que se queda. Un análisis realizado en Estados Unidos aportó comentarios interesantes sobre este fenómeno. El despoblamiento de las ciudades, como ocurre en la actualidad, se da principalmente por la movilidad de población con mayores recursos a mejores lugares o de población joven que se muda a ciudades más grandes a buscar oportunidades. En este contexto, la población que permanece tiende a ser de menores ingresos. De acuerdo a este análisis, si bien la población pobre en EEUU es mayor en ciudades, es mucho mayor en ciudades que están en procesos de despoblamiento.

Los impactos negativos que tiene el declive poblacional en las ciudades son amplios, pero pudieran no ser definitivos. Aunque la nueva realidad sea de decrecimiento, habría que preguntarse qué podemos hacer ante ese escenario.

Fuente: Alex S. MacLean / New York Times. Detroit ha sido una de las ciudades en EEUU que más población ha perdido. Entre 1990 al 2019, la población de la ciudad cayó de aproximadamente 1 millón a 670.031 habitantes.

¿Es posible tener una mejor ciudad con menos población?

Seguramente habrán miles de ciudades que crecerán en las próximas décadas. Pero también habrán miles de ciudades que empezarán a desaparecer o estancarse, con efectos mucho más devastadores. ¿Qué se puede hacer al respecto?

Investigadores en China realizaron un análisis de escenarios de diversas políticas para ciudades que están sufriendo despoblamiento en el norte del país. Un dato sorprendente es que, a pesar que China es un país que está urbanizándose, un cuarto de sus ciudades principales sufre de declive poblacional. Este análisis enfrentó diversos escenarios de políticas públicas para lograr la sostenibilidad del desarrollo urbano en un proceso de encogimiento. Los resultados obtenidos mostraron que las ciudades que mejoraron su sostenibilidad, desarrollaron políticas que permitieron un “encogimiento inteligente” donde la planificación urbana se enfoca en proveer servicios a una población menor y adecuando la ciudad hacia este propósito. Esto supone aprovechar y potenciar los beneficios de la reducción poblacional, como la reducción del valor del suelo, menos contaminación, más disponibilidad de espacio, menor congestión, entre otros, para mejorar las condiciones de vida de las personas que quedan en la ciudad.

En definitiva, nos enfrentamos a un futuro urbano dual donde necesitaremos desarrollar nuevas herramientas para gestionar ciudades que se encogen y no pensar en la planificación de ciudades siempre crecientes. Si hay un aprendizaje claro de esta nueva etapa a la que entrará la población mundial será el fin del crecimiento. Un nuevo desafío para muchas ciudades y sus planificadores.

Foto portada: Alex S. MacLean / New York Times. Detroit, EEUU vista desde el aire.

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